Jaime Alzate


Hacía rato no me sentía tan indignado, como me sentí el lunes pasado, cuando dieron a conocer la cifra de lo que costaron unos inútiles comicios electorales, buenos para nada, que con el pomposo título de "consultas internas" de tres partiditos políticos se dieron el lujo de gastarse 36.000 millones de pesos. ¡Vergonzoso!
Tengo que confesar que todavía estoy, como el 90% de los colombianos, completamente ignorante de qué diablos es esta burda imitación de unas elecciones en la cual nadie sabe para qué servían. Algún noticiero de radio y televisión se dio a la tarea de preguntar a los transeúntes si tenían alguna idea de lo que se trataba este engendro de los infiernos, y ni una sola persona de las encuestadas supo dar una respuesta correcta. Yo estoy entre ellas.
Haga usted la cuenta de lo que le costó por cabeza a este país, bien jodido por la pobreza extrema que azota a una buena cantidad de colombianos, este embeleco de la clase política y llega a la espantosa suma de $70 millones por voto. Pensar que estos dineros se hubieran podido invertir en solucionar parte de tantas necesidades que tenemos, como son viviendas, hospitales, salud, educación y desayunos para esos pobres niños que no tienen nada qué comer, nos convence más y más que esto es un verdadero atentado contra un pueblo que se muere de miseria.
Dicen por allí, aunque yo ya creo muy poquito, que el gobierno está preparando una reforma para modificar este aberrante artículo del Código Electoral, pero pienso que este no solo debe ser reformado sino abolido del todo. ¿Por qué será que la clase política, en su gran mayoría y, no digo la totalidad, porque todavía queda una buena cantidad de personas que van al Congreso a trabajar de verdad en forma honesta y patriótica, no son capaces de poner freno a los excesos de corrupción que nos mantienen aplastados? ¿Cuándo se darán cuenta que las encuestas que con alguna regularidad se dan a conocer reflejan en muy buena parte el sentir de un pueblo que no se siente representado por los actuales partidos, y que por eso reacciona acudiendo a una gigantesca abstención, signo del rechazo que sentimos? ¿Por qué no financian con sus propios fondos sus organizaciones internas? ¿Por qué tenemos que sacar de nuestros impuestos la plata para sostenerlos?
¡No más consultas, no más elecciones que solo sirven para llenar el ego de los dirigentes políticos, no más despilfarro de dinero que debe ser empleado en el bienestar de los colombianos pobres y no para llenar el bolsillo de contratistas o de ladrones de cuello blanco.
- Venezuela. Pocas veces en nuestros países se había presentado una situación más dramática que la elección presidencial de nuestro vecino, el día de mañana. Los resultados no podrán hacer otra cosa que reflejar si este país vuelve a tomar su título en las alturas, como país libre y democrático, o se hunde en el abismo al que ha sido arrastrado por una clase político-militar encabezada por uno de esos personajes, que sin saberse cómo, aparecen liderando partidos políticos que, como el Movimiento Bolivariano, con base en dádivas, corrupción y amenazas han convertido a Venezuela en la cuna de una de las más aberrantes dictaduras que haya sufrido América Latina.
Nadie es capaz de dar un adelanto sobre el resultado final de estos comicios, pero sin duda un resultado adverso a la democracia ocasionará a nuestro país un tremendo daño, porque bien sabemos que el "nuevo mejor amigo", de salir triunfador, tarde o temprano volverá a hacer pública su inclinación hacia los grupos narcoguerrilleros, y con seguridad volveremos a las épocas cuando en momentos de insania daba órdenes perentorias de enviar diez batallones de su ejército para invadir a Colombia, con las consabidas amenazas de acabar con el comercio entre los dos países y abrir las fronteras a las sanguinarias guerrillas. Ojalá mañana amanezca el cielo despejado y sin síntomas de tormenta en el horizonte.
P.D.: Mira: el problema es que Dios le dio a los hombres un cerebro y un pene, pero solo le dio sangre para hacer funcionar uno de los dos.
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