Jaime Alzate


La mañana de ayer nos trajo clase noticias que vinieron rodeadas de pesar, incertidumbre y algo de esperanza, dentro de los múltiples hechos que ocurren y que tienen al país sometido a un ambiente tenso y muchas veces pesimista.
Comenzaré por expresar el sentimiento de dolor por la partida de nuestro amigo Pablo Mejía, cuya personalidad enmarcó una época inolvidable por su valentía en episodios dolorosos que le deparó el destino, pero que él supo enfrentar con inigualable sentido del humor y valentía, al superar sus enfermedades esgrimiendo un sentido de la amistad como en pocas personas hemos sentido en nuestra larga vida. Manizales, su familia y sus amigos han quedado huérfanos de una inteligencia aguda, amorosa, y fiel guardiana de ese humor fino que le dejaron como legado sus ancestros, en un hogar donde la sonrisa permanente era la heráldica que iluminaba sus lares. Paz en su tumba y que su recuerdo sea otro faro que ilumine a ésta su ciudad que tanto quiso.
Otro tema que por espacio y por falta de tiempo dejo para más adelante, cuando sepamos con alguna certeza si todas esas alocadas promesas de campaña van a ser realidades, en cuyo caso el futuro se ve más que oscuro, y debemos prepararnos para enfrentar tiempos difíciles, durante los cuales quienes más tendrán las de perder serán las minorías pobres del mundo, que muy posiblemente verán esfumar sus esfuerzos por alcanzar el tan ambicionado sueño americano.
Tendremos oportunidad para opinar sobre el circense señor Trump, sobre su espantosa insistencia en levantar en muro de infamia para aislar a los inmigrantes, y que ojalá lo que guarda debajo de su pelo teñido no sea para mal de nuestro futuro. Tenemos que ser escépticos y prepararnos para épocas duras, e ir preparando la ponchera para ayudar a los manitos mexicanos. Nubarrones bastante oscuros nos rodean, pero tengamos cierto margen de optimismo para que cuando aterrice y se dé cuenta que no es lo mismo amenazar que cumplir, recule y modere sus alocadas declaraciones.
Hacía tiempo que no veíamos al mundo tan dividido y con tantas amenazas, y todo porque a nuestro "monos" vecinos y amigos les dio por hacer extraños ensayos en los momentos más inapropiados de la historia de la humanidad.
Quedan por ahora en el tintero nuestras opiniones sobre los tres personajes que comienzan a abrirnos puertas de esperanza para mejorar uno de los sectores más desprestigiados de este gobierno y cuya reforma debe hacerse, con todo el esfuerzo y unidad, para detener esta caída por los barrancos de la corrupción.
Los tres mosqueteros, Maya, Carrillo y Martínez, tendrán una ardua labor para evitar que el olor a podrido acabe con una justicia, que por haber caído en manos de politiqueros deshonestos, y por malos manejos de un gobierno repartidor de mermelada, nos han quitado la credibilidad en el órgano en el que teníamos nuestra más firme admiración: una buena justicia.
Largo y difícil el camino que se ve por delante, y, claro, tendremos que comentar sobre asuntos como Odebrecht y Reficar, los más claros ejemplos de lo que es la corrupción.
P.D.: Los hombres poderosos a menudo triunfan con la ayuda de su mujer. Las mujeres poderosas solo triunfan a pesar de su marido.
El uso de este sitio web implica la aceptación de los Términos y Condiciones y Políticas de privacidad de LA PATRIA S.A.
Todos los Derechos Reservados D.R.A. Prohibida su reproducción total o parcial, así como su traducción a cualquier idioma sin la autorización escrita de su titular. Reproduction in whole or in part, or translation without written permission is prohibited. All rights reserved 2015