Jaime Alzate


Esta semana hubo un verdadero chaparrón de noticias, unas buenas -muy poquitas- y otras que nos han sorprendido en momentos en que las conversaciones de paz prácticamente no nos han dejado otra cosa en qué pensar.
El miércoles en el noticiero de la noche de RCN entrevistaron al exfiscal Montealegre, lo que provocó una oleada de inquietudes, pues fue una de las conversaciones más inesperadas que haya escuchado en los últimos años con un personaje de la categoría política y el nivel de rechazo que ha tenido este caballero.
Este individuo aglutinó a más de medio país en su contra, por la forma inmoral como manejó uno de los organismos más importantes de nuestro sistema de justicia, al faltarle al respeto firmando contratos millonarios de los cuales todavía se desconoce su esencia, con personas cuya idoneidad nunca se pudo probar.
Y si se quiere juzgar más a fondo a Montealegre, no es sino examinar sus ejecutorias al frente de la Fiscalía para ver cómo politizó a ese ente al convertirse en el vocero del gobierno, solicitando penas para los opositores que nunca fueron justas, pero que hicieron perder la libertad a personas cuyo único pecado fue hacer política utilizando la democracia, que es el arma más justa con que cuente el mundo moderno. Es larga la lista de hombres honestos que por su persecución viven injustamente exiliados, y cuya única esperanza es que con el nombramiento del nuevo fiscal no se repita el gravísimo error que se cometió con el "musolínico" funcionario que tan mal parada dejó la Fiscalía.
Hay que ver cómo acusó al presidente Santos por, como dijo, la forma como lo traicionó junto con los funcionarios de su gobierno, dando a entender que todo lo que hacía era solo con su maligna intención, olvidando el sagrado deber de ejercer su cargo con honestidad y justicia. No nos equivocamos quienes lo criticamos.
Otra noticia que causa estupor es el comunicado de una de tantas cuadrillas de bandoleros, que se hace llamar "columna 1", y que no es otra cosa que una manada de asesinos que ya comenzó a oponerse a sus propios compinches, y ha anunciado que se rebelará contra sus jefes, declarando que no están dispuestos a cumplir con los acuerdos que van a firmarse, y que no están dispuestos a ingresar a la paz del señor Santos. Es otra pata que le nace al cojo, porque cuando se llegue, si es que se llega, a un acuerdo, se va a necesitar que todos los bandoleros tengan la voluntad de cumplir con lo que se firme, si no lo que se ha dicho y lo que se ha acordado será, como lo creemos muchos, otra frustración que desafortunadamente podría ser definitiva.
Termino comentando las nuevas encuestas que se han publicado, pues parecen cortadas por el mismo racero, siguiendo el principio conocido de que en ellas el que gana es el que las manda a hacer. Han mejorado en algo las cifras para Santos, pero leyendo con detenimiento vemos lo lejos que está el país de respaldar las conversaciones de La Habana, y los malhechores de acogerse a una verdadera paz.
P.D.: Las mujeres son tan complicadas que cuando se les aparece el príncipe azul, no es el tono de azul que ellas querían.
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