Jaime Alzate


Los decires populares expresan muy claramente que las encuestas las gana el que las paga, y parece que en Colombia esta es una verdad de a puño. Estudiando las últimas, llamemos investigaciones, que se han publicado, realizadas por las que creemos son de las empresas más importantes en este tema, en lugar de aclarar la dramática situación política que estamos viviendo, han vuelto todo un verdadero sancocho en el que cada información enreda más las cosas. Esto se debe a que no hay una política reguladora para quienes deberían tener un alto grado de veracidad, y por el contrario, y así ha pasado desde que recuerdo, siempre dejan un margen grande de duda sobre la realidad del delicado trabajo que realizan.
La primera encuesta publicada por Ipsos daba como ganador al No en la pregunta sobre el plebiscito dejando muy atrás al Sí. Sin embargo, una semana después, salieron publicados los resultados obtenidos por la revista Semana y RCN con cifras completamente diferentes a favor del Sí. Luego una tercera encuesta, con preguntas diferentes a las anteriores complica más las cosas, porque nos dejan sin saber claramente qué está pasando.
El hecho cierto que se puede deducir es que, como ha pasado en muchas ocasiones, las empresas dedicadas a este delicado oficio no están lo suficientemente preparadas para enfrentar estos retos. Cómo sería de útil que entre las mismas firmas encuestadoras lograran llegar a un acuerdo para sistematizar y unificar las técnicas utilizadas, porque ya van varias veces que los resultados que se publican difieren ostensiblemente de las realidades que finalmente da a conocer la Registraduría. Estas diferencias que estamos viendo en la campaña por la votación del Plebiscito están desorientando, en momentos en que pasamos por una de las épocas más delicadas de nuestra historia, y necesitamos veracidad en los datos que se publican y no un manejo politiquero que solo genera confusión.
En lo que sí están de acuerdo las encuestas, es en el resultado de la medición de la imagen de Santos y su desempeño en la presidencia. Todas ratifican que las mayorías se sienten mal manejadas, lo que lleva a que se pierda la confianza en los gobernantes, con la grave consecuencia de que también dejan de creer en los esfuerzos del presidente para salir adelante, en un momento en que se necesita el esfuerzo de todos para llegar a puerto seguro, y no dejar que nos azote el huracán que nos amenaza.
En entrevista de RCN el pasado jueves, con la señora Springer, excontratista de la Fiscalía durante el nefasto período de Montealegre, me llamó la atención que las entrevistadoras le hicieron una pregunta que dejaba por sentado que lo que hasta ahora nos ha dicho el gobierno sobre las conversaciones con las Farc no eran en su totalidad verdadero. La respuesta fue evasiva, y creo que solo los negociadores pueden dar una repuesta segura, firme y al clara al respecto.
Sigue siendo mucho lo que se está moviendo debajo del agua, y solo el día de la quema podremos ver el humo.
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