Jaime Alzate


Sigo con gran preocupación, pues después del plebiscito del 2 de octubre la situación del país se sigue deteriorando en una forma alarmante. El optimismo que irradiaron Santos y su equipo de gobierno con el recibo del inmerecido premio Nobel de la Paz, solo ha servido para dejarnos esperando el día en que podamos tener una paz sin las falsedades con las que nos siguen enredando, dando vueltas sobre el mismo punto y con una desorientación sobre el futuro del país, formando un peligroso galimatías en vez de un proyecto de gobierno que nos saque de la encrucijada en que nos tienen metidos.
Todos los días se nos aparecen más fantasmas que se reflejan en improvisaciones, peleas y salidas en falso que nos tienen en tal grado de desespero, que ya se habla con toda seriedad de aplicarle a Santos lo mismo que los venezolanos pretenden hacer con el orate de Maduro: revocarle el mandato.
Acabamos de conocer que la Fiscalía archivó el proceso que el desagradable y poco honesto exfiscal Montealegre había montado contra Óscar Iván Zuluaga con base en falsas acusaciones de unos hackers bandidos, con conciencias vendidas, pagados por personajes que se conocen de sobra y que son aún más responsables que los mismos prevaricadores falsarios.
Es una buena noticia para la justicia colombiana, pero que será mejor cuando se complete el destape, como se hizo con Luis Alfredo Ramos, otro inocente acusado por bandidos de marca mayor; y por fin se haga justicia con Uribito, con el hijo de Zuluaga y con todos a quienes el mismo maligno Caronte los tenía en los infiernos de Dante.
Son pocos los personajes en América que desde altas dignidades del Estado no se hayan aprovechado de su posición para cometer toda clase de arbitrariedades, como son los dementes Chávez y Maduro, la presidenta Dilma, el tirano Ortega, los inigualables Kirshner, y ahora se nos viene Mr Trump, un personaje de circo inexplicablemente elegido presidente de los Estado Unidos, y quien se precia de ser bastante flojo de cascos. Este salpicón hará que el año 2017 sea de mirar desde lejitos. En Colombia, las cosas se le enredarán todavía más al presidente Santos tan pronto entren en el clinch de lucha libre por la silla presidencial los pesos pesados Vargas Lleras -el de los coscorrones y el cigarrillo-, y nuestro personaje de mostrar, Humberto de la Calle, encabezando la lista de los que merecen de sobra estar en el equipo ganador.
A este oscuro panorama se suma que los secuestradores del Eln siguen sin demostrar la menor voluntad de dejar sus crímenes, lucrándose con acciones terroristas. Ya pusieron otra fecha para sentarse a negociar, ojalá sea verdad tanta belleza, y dejen la cruel mamadera de gallo, jugando con la vida de tantos inocentes.
P.D.: Envejecer es el único medio de vivir mucho tiempo.
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