Hernán Penagos


Se volvió recurrente en la opinión el tema de Aerocafé y la necesidad de la construcción de dicha obra para la competitividad de la región. Son múltiples las especulaciones frente al proyecto: que el Gobierno quiere castigar a Caldas por los resultados electorales; que el proyecto no cuenta con los estudios técnicos necesarios; que el futuro aeropuerto no es rentable; que los dirigentes de Pereira y del norte del Valle se oponen al proyecto, etc.
Lo cierto es que se trata de una obra necesaria para la región y para el país. La internacionalización de la economía y los retos de la patria, exigen impulsar la multimodalidad como herramienta para ganar mayor competitividad. En ese orden de ideas se requieren múltiples aeropuertos, carreteras, ferrocarriles, navegabilidad, etc.
Es evidente que las circunstancias ocurridas en el pasado con Aerocafé han generado un mal ambiente, en especial por las investigaciones fiscales que adelanta la Contraloría General de la República. Los funcionarios públicos nacionales se observan temerosos de participar en el proyecto, por quedar inmersos en procesos judiciales futuros y ello es apenas comprensible. Si bien se trata de temas relevantes, no tienen por qué empantanar un proyecto necesario y útil para la región. Estos procesos son intuito persona y serán los jueces quienes determinen la responsabilidad particular de los investigados.
Resueltas las dudas técnicas de la obra, no queda otro camino que enviar un mensaje de confianza en el proyecto y la única manera es que desde el Gobierno Departamental, se hagan esfuerzos para cofinanciar la construcción de la obra. No tengo duda que si el gobernador presenta un esquema donde financie el 30% o 35% del proyecto, eso impulsaría al Gobierno Nacional a arbitrar los recursos restantes para la buena marcha de Aerocafé. Lo importante es que el Gobierno evidencie con claridad que Aerocafé es viable y que no hay duda para invertir mayores recursos al proyecto, inclusive a través de esfuerzo regional.
Para ello, habrá que hacer una especie de acuerdo entre toda la dirigencia caldense, donde el Departamento comprometa una buena parte de sus recursos de regalías en favor del aeropuerto, vía vigencias futuras a 5 o 6 años, tiempo estimado para la construcción de la obra.
Se trata de un esfuerzo mayor que vale la pena y que enviaría un mensaje del coraje y del empuje de la raza caldense. Lo contrario, sería frustrar los sueños y suponer que desde las regiones somos impotentes para impulsar y sacar adelante grandes obras.
Llegó la hora de adoptar posturas de fondo frente al aeropuerto, y tendrán que ser los caldenses quienes tomen la iniciativa, a fin de enviar el mensaje de que Aerocafé se hace porque se hace.
Son múltiples los ejemplos donde la unión y la iniciativa regional llevan a adelante grandes macroproyectos y en nuestro caso no podemos ser la excepción. La dirigencia caldense no puede ser inferior a las expectativas de nuestros conciudadanos.
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