Hernán Penagos


Sin duda, con la situación fiscal que atraviesa el país este será un año muy complejo no solo para el Gobierno Nacional, sino para los departamentos y municipios. Los alcaldes y gobernadores tendrán que echar mano de gran ingenio para poder dar cumplimiento a sus propósitos. La reducción en el gasto público, que a mi modo de ver será mayor a lo anunciado, golpeará duramente la posibilidad de proyectos de inversión territorial.
En el caso de Caldas, con una licorera que no despega y cuyas utilidades son bastante precarias, además de un portafolio de inversiones poco rentable, el panorama se vislumbra difícil. Mientras el departamento no obtenga una fuente de recursos propios que compense lo que en el pasado aportaba la ILC, no será fácil superar la inequidad regional de nuestro departamento. Antes de tomar decisiones de fondo, es urgente que desde la gerencia de la ILC, se evalúe el impacto económico del proyecto que cursa actualmente en el Congreso y que busca romper las barreras monopólicas de los licores nacionales en el país.
Frente a tal panorama, lo más saludable es que los gobernantes, por ejemplo, utilicen sus regalías para buscar cofinanciación desde el Gobierno nacional y así multiplicar dichos recursos. Para ello, sería útil pensar en que la Gobernación de Caldas apoye a los alcaldes en la estructuración de proyectos, toda vez que sin duda esa es una de las grandes falencias de los municipios. Actualmente puedo asegurar que en la mayoría de municipios de Caldas no existe banco de proyectos, y donde lo hay, escasamente está creado pero sin proyecto alguno viabilizado. Si no aprendemos a planear con juicio, cada vez vamos a alejarnos más de la posibilidad de recursos nacionales e internacionales.
Otro esquema interesante en el que debe trabajar la Gobernación, es explorar las diferentes formas asociativas que hoy ofrece la Ley. Las provincias, las regiones, los distritos, las áreas metropolitanas y las regiones administrativas y de planificación RAPE, son herramientas muy útiles al momento, no solo, de buscar desarrollo regional, sino de acceder a la oferta institucional del Estado.
Del mismo modo, hay que ser realistas al momento de construir los planes de desarrollo. Dejemos de lado la retórica y la utopía. Concentrémonos en tareas precisas, cumplibles y necesarias. La desgastada división subregional de Caldas, hasta el momento solo ha servido para poder concentrar los alcaldes en un solo municipio. Los pocos intentos subregionales que hasta la fecha han avanzado -empezando por los centros provinciales- son un desastre. Que en esta oportunidad no ocurra lo de siempre. Ver a los alcaldes en unas mesas de trabajo, peleando entre ellos por incluir sus proyectos particulares en el plan de desarrollo departamental a sabiendas de la dificultad para cristalizarlos. Por el contrario, que estos primeros acercamientos sean de diálogo concertación y trabajo en equipo entre los mandatarios.
Por último, es natural que cada gobernante quieran tener su sello propio, pero que no pretendan refundar sus territorios porque cuatro años son muy poco tiempo y pueden correr el riesgo de salir sin pena ni gloria.
El uso de este sitio web implica la aceptación de los Términos y Condiciones y Políticas de privacidad de LA PATRIA S.A.
Todos los Derechos Reservados D.R.A. Prohibida su reproducción total o parcial, así como su traducción a cualquier idioma sin la autorización escrita de su titular. Reproduction in whole or in part, or translation without written permission is prohibited. All rights reserved 2015