Hernán Penagos


Después del proceso electoral, que como toda confrontación política deja fracturas en la sociedad, es hora de visualizar el futuro de nuestra región y dejar de lado rencillas y rencores. Como dirigentes nos obliga llamar a la unidad y acompañar los nobles propósitos que los elegidos le planteen a la ciudadanía.
Los nuevos gobernantes deben ser muy juiciosos al momento de proponer sus planes de desarrollo, a efecto de que las políticas presentadas estén en consonancia con las trazadas por el Gobierno Nacional, de tal manera que la gestión de recursos no se torne estéril. La articulación de las oficinas municipales y departamentales de planeación con el DNP es vital.
Del mismo modo, es importante explorar las nuevas formas asociativas que ofrece la ley, ya que pueden ser muy útiles en la gestión de recursos. Las regiones administrativas y de planificación, los distritos turísticos, las provincias y hasta el área metropolitana, se constituyen en herramientas poderosas que permiten romper las odiosos límites territoriales y unir los pueblos en función de la prosperidad general. La idea de proponer al eje cafetero como sede de los próximos juegos nacionales, es una muy buena forma de dar inicio a las relaciones fraternas entre los tres departamentos.
Debe continuar el trabajo mancomunado entre el sector público, privado y académico que ha dados buenos frutos en los últimos años. Trabajar para mantener buenos índices de seguridad y avanzar en el plan vial Departamental que sin duda ha reivindicado las regiones más apartadas del departamento.
Así suene retórico, hay que seguir en la lucha por el aeropuerto del café -no en vano la CEPAL lo definió como un proyecto estratégico para la competitividad del Departamento-. Trabajar en el apoyo a los cafeteros. impulsar la jornada única. Implementar el sistema estratégico de transporte, etc.
Estudios tan importantes como aquellos en los cuales se dice que la región es una de las que más ha crecido en competitividad, y los que señalan que Manizales es la ciudad donde sus habitantes viven más felices, demuestran que vamos bien, aunque sin duda hay temas que corregir.
Un buen gobernante no trata de refundar su municipio o Departamento. Por el contrario, mantiene las buenas políticas, endereza las regulares y pone un sello propio de su programa gobierno. El importante crecimiento de la clase media en el Departamento, exige de los gobernantes mayor empeño al momento de proponer sus políticas y seriedad en las iniciativas que emprende.
Todos los congresistas tenemos el deber de trabajar con firmeza por la región, y entre todos hacer equipo para demandar del gobierno Nacional mayor apoyo, en pro de una región que ante las realidades del sector agropecuario exige toda la atención y cuidado.
Buen viento y buena mar a los nuevos mandatarios.
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