Luis Prieto


Los astros no están tan alineados como para predecir que todo saldrá como viento en popa. Muchas angustias estarán bullendo en la cabeza del presidente Santos, injustamente porque nadie ha perseguido con tanto ahínco un noble objetivo como es la paz.
Uno se ha venido preguntando desde el principio si el camino escogido es el correcto. En ese principio, el país se ufanaba de tener casi una completa paz y gozaba de una seguridad en campos y ciudades. Disfrutaba de un progreso continuado, una inversión extranjera muy importante, con un nombre excelente en el exterior. Ya no se distinguía en ese entonces como país coquero. Sino como una nación que había reducido los sembrados de hoja de coca a un mínimo. Hoy es campeón mundial.
Toda una patria para mostrar, producto de un gobierno liderado por el presidente Uribe, cuyo compañero era Juan Manuel Santos, nada menos que su ministro de Defensa, determinante de la lucha por defender la paz, ante una guerrilla balbuceante, prácticamente extinguida. Ayer fieles aliados productores de este bello panorama patrio, hoy convertidos en enemigos irredentos.
Era de esperarse que Santos al recibir el mando continuaría hasta completar su obra de paz compartida. Solo faltaban una o dos acciones militares y lo que quedaba de la Farc sacaría bandera blanca.
Pero las cosas no fueron así. Una influencia que todo el mundo sabe pero que nadie dice, convenció al presidente que llamando a estos guerrilleros a una negociación desde su punto de vista fácil, una conversación ofreciéndoles un trato más digno que el que tienen como guerrilleros terroristas, conseguiría un título internacional interesante.
Esa mano no tan misteriosa, amiga cercana de las Farc, ha guiado este proceso con sus múltiples errores hasta llevarlo al día de hoy, después de grandes esfuerzos, persiguiendo una paz que sigue muy lejos porque además de las Farc están otras bandas asesinas, como el indolente Eln y secuaces armados, que perturban diariamente y alargan una dura paz que por el camino que vamos, nunca llegará.
Las noches del señor presidente deben ser muy amargas. Como tanto se ha repetido en esta columna, los jefes de las Farc hoy en la mesa de las negociaciones, no dominan a todos los integrantes de los diferentes frentes de su movimiento.
Este es el frente primero de las Farc, que cubre toda el área de la coca y de la minería ilegal, que ha declarado su independencia, desafiando a los que hasta ahora eran sus jefes. También habíamos advertido que la adhesión de los guerrilleros que tienen a su cargo el negocio extraordinario de la droga, de sus inmensos ingresos, que los mantendrán aferrados a este negocio pese a todas las invitaciones que se les hace para unirse a las negociaciones.
El Tiempo, también hace referencias a otros frentes como los del bloque oriental, el 18 y el 36, cuyo poder se desprecia hoy, pero que pueden convertirse en un grupo guerrillero que tiene que preocupar a los negociadores de la llamada paz.
El presidente ya se manifestó en una forma dura sobre esta situación cuando expresó: “Los frentes guerrilleros que no se acojan a los acuerdos tendrán una de dos opciones terminar en una cárcel o en una tumba en los campos de batalla”. Esta dureza amenazante no es propia del señor presidente, que tiene otra manera elegante de expresarse, independiente de si uno está de acuerdo o no. Esta advertencia parece soplada al presidente por alguno de sus adláteres irresponsables que componen el círculo cerrado que lo rodea. Porque si se trata de adhesiones, pues hay que tener otra estrategia de atracción y de afecto y no la actitud amenazante como se ha expresado.
La paz la queremos todos. Eso nadie puede negarlo. Se pueden tener diferencia en los procedimientos y el público tiene el derecho a críticas. Si se hubiera optado usando la seguridad democrática del presidente Uribe, nos habíamos economizado muchos años y muchas bajas.
El uso de este sitio web implica la aceptación de los Términos y Condiciones y Políticas de privacidad de LA PATRIA S.A.
Todos los Derechos Reservados D.R.A. Prohibida su reproducción total o parcial, así como su traducción a cualquier idioma sin la autorización escrita de su titular. Reproduction in whole or in part, or translation without written permission is prohibited. All rights reserved 2015