Luis Prieto


El último informe del Dane dice que el desempleo a esa fecha es el 8.5% de la fuerza laboral, hoy del país.
No es un indicativo bueno. Es superior al normal que ostentan nuestros vecinos. Pero tampoco es malo y se puede trabajar con esta cifra para principiar. Un aumento del desempleo, en el momento en que estamos, puede ser mortal.
Pero Colombia tiene una población entre 45 y 50 millones de habitantes, que representan un mercado muy atractivo. Su infraestructura en carreteras, ferrocarriles, aeropuertos, puertos marítimos y fluviales entre lo más representativo, es de lo peor de América Latina. Parece absurdo, pero esta falencia se convierte en atractiva, casi en un activo, para las empresas constructoras, locales y extranjeras. Así lo vende el Presidente Santos en el exterior.
Estas dos situaciones pueden ayudar mucho. Dan para un gran proyecto de desarrollo. Falta el dinero. Las arcas oficiales están devastadas. Los bajos precios del petróleo y la inmensa burocracia estatal, las diezmaron. Pero existen las APP asociaciones públicas privadas, que ya se practican tímidamente en Colombia, ideadas para una participación variable del Estado en las empresas privadas. En pequeñas y grandes obras. Si esta estrategia se impulsara y difundiera, las obras públicas se multiplicarían y así la generación de empleos. Este sistema de participación puede llegar hasta un componente económico de cero. Puede pactarse que la presencia estatal fuera solo presencial como solo un renglón en la junta directiva o algo parecido, según la naturaleza de la empresa concesionaria. Una presencia de gran valor así no fuera sino para facilitar los enredados trámites oficiales.
Bien vale la pena una promoción de las APP por parte del Gobierno, para incitarlas en departamentos y ciudades donde existen grandes necesidades.
El país no puede permitir que el desempleo aumente y reduzca consigo la demanda. Sería un desplome general del cual, quién sabe cuándo saldremos, ya que caeríamos en la pobreza infinita. Una pobreza que llegará hasta todos los confines patrios. Sería el naufagio total. Hay que evitarlo a toda costa, hasta tener que emitir moneda, a la sombra de Keynes, el gran economista británico, que así se enfrentó a las crisis de la Gran Bretaña a finales del siglo XIX y principios del XX.En este marco, se han señalado dos sectores como los más propicios para responder como grandes gestores, de un crecimiento del empleo y de bienes exportables. La construcción en todas sus manifestaciones y el agro.
Para cualquier observador así se podrían crear muchos nuevos empleos. Es solo impulsar lo que ya existe en pañales, para que esta generación de puntos de trabajo se expanda, con todos los beneficios que tiene en su seno.
En cuanto al agro, el gobierno está haciendo una gran promoción con buenos resultados. En poco tiempo la agricultura ha crecido en cantidades ya importantes, especialmente un aumento de los alimentos con el beneficio de los precios al consumidor.
El café ha estado a la cabeza y el monto crecido de su producción, ha sido un alivio de alguna consideración a las cuentas externas de la nación. También este conjunto agrícola ha contribuido a que los indicativos del desempleo no se disparen. Solo falta tecnología para mayor competitividad.
Repetimos, si el desempleo se mantiene como está hoy, se logra mantener la demanda. Esa demanda incita la producción. La producción produce paz y desarrollo económico. Quizás así podríamos salir adelante.
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