Luis Prieto


Este ha sido el tema más trillado que ha tenido la historia de Manizales y de Caldas. Paradójicamente el proyecto más importante para las gentes de esta promisoria región colombiana. Sus casi cuarenta años de trayectoria han sido cuarenta años fallidos.
Obras mil veces más complicadas y para muchos imposibles, como lo fueron la traída del ferrocarril hasta las calles de la ciudad, o la construcción del cable aéreo de Manizales a Mariquita, el más largo del mundo, culminaron con éxito, merced al talante que reinaba en las gentes del Manizales de ese entonces. Otras de ese calado se dieron a luz en esa época. Años después llegó una especie de roya y destruyó la mayor parte de lo construido con tanto fervor y ahínco. Hasta allí Manizales estaba disparada por sus líderes para ser una de las ciudades más importantes del país. ¿Qué pasó entonces? La respuesta la tienen las dos últimas generaciones.
Este aeropuerto no es algo del otro mundo. A su alrededor dineros del gobierno se han invertido, se están invirtiendo a pesar de las circunstancias, en proyectos mucho menos trascendentes y varias veces más costosos inclusive en ciudades y regiones de votaciones presidenciales más frías.
El aislamiento de la ciudad ha sido un tropiezo permanente para su desarrollo y su geografía abrupta, reclama una solución aérea. Saludó con entusiasmo la respuesta dada por el gran señor ingeniero epónimo de Manizales, Gustavo Robledo descubriendo un sitio cercano para la construcción de un gran aeropuerto consecuente con las aspiraciones ciudadanas. La Federación de Cafeteros aceptó su inicio. La experiencia en obras públicas, la idoneidad de sus ingenieros y su transparencia a toda prueba, la acreditaban. Responsabilidades internas la obligaron a renunciar al poco andar. Después de esto todo ha sido Troya. Salieron a relucir discusiones diversas y contrarias sobre el sitio indicado. Diferencias relacionadas con la parte técnica y amén de hechos posteriores más graves. Los gerentes que por ahí han pasado no han sido solidarios. Muchos se han retirado por mal pagados. La Alcaldía y la Gobernación, los mayores dueños, han tenido estatura de pigmeos para seleccionar un gerente de categoría y talante. Inclusive este gerente puede ser más importante que los suscritos y por lo tanto de emolumentos que pueden doblar a la del alcalde y el gobernador, dada la categoría de esta obra para Manizales y Caldas.
La debilidad de la mayor parte de quienes han estado al frente de este importante proyecto, los cambios frecuentes de su dirección, la eternidad de su proceso y sobre todo el vergonzoso periodo de un infiltrado traído a Manizales, por uno de los políticos más relumbrantes del departamento, como candidato fallido para la gobernación departamental. Este triste personaje, llegó a la gerencia del aeropuerto como compensación por su fracaso político.
Una etapa pútrida donde el fraude reinaba. La corrupción y la desvergüenza practicada por gentes vinculadas a la política, allí también acampada, produjeron la investigación de la Contraloría con su respectivo escándalo nacional ya que se imputó a gobernadores, alcaldes, altos funcionarios públicos y participantes en las amañadas licitaciones.
Todos estos hechos fueron noticia nacional que sumado al recuerdo público del robo a Caldas, dieron al traste con el prestigio de este importante proyecto y la dignidad de la sociedad caldense. Se crearon enemigos que apellidaron a esta noble obra como elefante blanco.
Los vergonzosos manejos, más las contradicciones técnicas y administrativas, crearon también desconfianza en el proyecto. El gobierno retiró su financiamiento. La orfandad del líder que una obra de esta categoría demanda, se hizo más evidente y su ausencia ha producido la situación actual. Los estudios prometidos nunca se consolidaron.
Se acusa al gobierno de darle la espalda a este urgente propósito. Sin embargo las autoridades competentes, el Presidente, el Vicepresidente y ahora una de las dependencias más decisivas, como es la Aeronáutica Civil, han manifestado, su interés de terminar este aeropuerto, donde ya se ha invertido una importante suma de dinero. La condición principal exigida por estas entidades son los estudios de factibilidad pertinentes, que nunca han aparecido o nunca han sido aceptados. Además la Aeronáutica Civil exige paz y salvo de la Contraloría, todavía pendiente de acusaciones por infracciones cometidas.
Hoy el aeropuerto del café aparece como un principio de construcción abandonado, sin doliente alguno.
Una luz nace en lontananza. Un nuevo gobernador con muchos créditos y un alcalde con muchas promesas se sentarán en sus puestos de comando a partir del próximo año. Ambos manifiestan rescatar los restos actuales y reiniciar esta esperanza hasta ahora fracasada de Manizales y Caldas.
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