Pedro Felipe Hoyos Körbel


Con sorpresa leí en días pasados los comentarios de un destacado arquitecto local acerca de la noticia del monto del posible valor de la restauración del edificio del antiguo Instituto Universitario. Hablaba el experto constructor de la caduca vigencia histórica del edificio. No le di crédito a lo impreso, y lo busqué con la mala surte de que se encontraba fuera de la ciudad, desvaneciéndose la oportunidad de confrontar ese preocupante concepto. ¿Me gustaría saber en qué se basa el doctor Mario Barreneche para determinar la caducidad histórica de un edificio y en especial el de la Juan XXIII? ¿Cómo es posible que se concluya que algo, de la importancia de un edificio, el más grande que queda de ese tamaño en la región, haya cumplido su ciclo histórico?
¿Son los años, la ubicación, el tipo de construcción o su antigua destinación que inducen al arquitecto Barreneche declarar sin vigencia histórica a este icono local? Si es por años, ya tiene 100 a cuestas, esto es un logro en una ciudad tan joven como Manizales, teniendo en cuenta que sobrevivió a temblores, incendios y al descuido administrativo. Que el lote es uno de los mejores de la ciudad, no lo dudo, pero el lote es municipal, o sea un bien público que no debe tasarse tanto por el valor comercial del metro cuadrado, sino por su función social. ¿Que se pueda objetar el tipo de construcción? ¡Imposible! La Unesco declaró parte de nuestro departamento como patrimonio de la humanidad, asignándole la categoría de paisaje cultural cafetero, precisamente por tener como característica arquitectónica la construcción en bahareque, ¿por qué quiere el doctor Barreneche ir en contra de los que se está, con gran esfuerzo, consolidando y tumbarlo todo como animal arisco e indómito? ¿Qué gana este veterano arquitecto con afirmaciones tan temerarias que no parecen provenir de un hombre estudiado y culto? Demeritar, iniciando una campaña, restándole valor a la edificación y su costosa preservación y así salvar a la Administración local de su ejecución es iluso, porque hay una ley que protege a los inmuebles declarados patrimonio y esa la debe acoger y hacer cumplir el mandatario de turno. Si el edificio se pierde, la ley condenará al municipio de Manizales y a la Nación a reconstruirlo tal cual estaba, costando así mucho más dinero. Ese camino no es aconsejable desde ningún punto de vista. Es grave que un corifeo de la arquitectura como lo es, sin lugar a dudas, el doctor Barreneche ponga en tela de juicio el valor de una edificación vieja y en bahareque, los constructores ávidos de lotes y ganancias estarán atentos a estas ideas ilusas y nefastas para argumentar posibles demoliciones. Mueve más dinero inmediato una construcción nueva que preservar para las generaciones que nos siguen los valores arquitectónicos que nos precedieron. En ese mismo sentido, la idea del arquitecto Barreneche, afectaría a todo el Centro Histórico, ¿cuál sería la vigencia histórica de la edificaciones republicanas de la ciudad? Al parecer, como nómadas de la edad de piedra, el arquitecto propone que dejemos a los ancianos a la orilla de la senda ya que son un estorbo para la supervivencia de la tribu. 20 mil años de historia no lograron ningún cambio en la actitud civilizatoria de este hombre maduro que fue testigo y protagonista del desarrollo de esta ciudad.
Me faltaba tratar el punto del uso del suelo, o sea la destinación que tuvo este inmueble que al haber sido claustro educativo tuvo un diseño muy específico, que no choca o contradice muchas otras actividades, especialmente en el campo de lo cultural. Manizales tiene dos universidades anidadas en edificios que no fueron diseñados para la educación propiamente, como lo son la antigua estación del cable y la antigua estación del tren; viendo estos ejemplos exitosos, ¿no es lógico pensar que la Juan XXIII continuará aportando a la cultura manizaleña?
El uso de este sitio web implica la aceptación de los Términos y Condiciones y Políticas de privacidad de LA PATRIA S.A.
Todos los Derechos Reservados D.R.A. Prohibida su reproducción total o parcial, así como su traducción a cualquier idioma sin la autorización escrita de su titular. Reproduction in whole or in part, or translation without written permission is prohibited. All rights reserved 2015