Efrain Castaño


Mi invitaste a conocer tu nueva casa; allí pasas los días con los que más quieres: tu familia; que es hermosa, que es acogedora, que la luz entra desde la mañana, que los trinos de los pájaros suenan desde la aurora, que el olor a flores y frutas envuelven la casa, que tu casa es tu hogar, fuego de amor palpable en el pan que se comparte en la mesa, en la oración y en el descanso.
Imposible no aceptar tu invitación; fue aquella tarde de tímido sol y nubes que se agitaban cual pañuelos que saludan desde el firmamento; tan pronto llegamos tú y yo, tu esposa y tus hijos abrieron la puerta con gesto de acogida, sonrisas de cariño y mirada amorosa.
Desde la puerta todo fue acogida: el saludo cordial, la invitación a entrar en casa no sin antes mostrarme las flores del jardín, la forma de la puerta y las ventanas, el árbol que dejaba desgranar el trino de un vivaz pajarillo inquieto y volador.
Entramos y pausado mostraste la sala de saludos y descanso con los cuadros heredados de familia; pronto se dio el compartir de un café de nuestra tierra. Con acogida fuiste mostrando el comedor, la cocina limpia y ordenada "porque tenemos magnífica ayudante y mi esposa desea mantenerla ordenada y limpia siempre".
Los chiquillos se habían adelantado para mostrar sus cuartos ordenados, coloridos, con juguetes y videos; fuimos recorriendo con despacio y admiración cada espacio de la casa hasta llegar al cuarto de los padres, aposento de orden, amor y diálogos de esperanza.
Al interior un patio de árboles frutales y plantas de flores y colores vivaces y olorosos; estando en tu casa no se siente deseo de salir o de huir: es bella, acogedora, cada espacio significativo y limpio; allí se ora a diario en familia y se respira un aire de alegría, sana dinámica y afecto continuado.
Me gustó tu casa, espacio vital de amor y esperanza, con gozo en corazones y limpieza en la existencia y en los recodos todos de la querida casa; en tu casa se respira alegría, orden, limpieza, serenidad, afecto, responsabilidad de cada uno; tu casa alberga una familia de amor y de esperanza, de gozo y fortaleza.
En tu casa se respira amor, serenidad y gozo; me acordé de lo que anota Marcel con precisa conciencia: "decirle a alguien te amo equivale a decirle: tú no morirás, es cubrirle de gozo y esperanza".
¿Sabes?, me parece que así debe ser llegar al Cielo; es entrar en la mansión del amor eterno, el orden permanente y la plenitud de los deseos; me sentí al entrar en tu casa como entrando al Cielo: admirando cada situación, encuentro, sorpresa, belleza.
Sentí que el Cielo no está más allá de la muerte sino que empieza ya cuando sembramos la semilla del amor; alguien dijo que nosotros ponemos muerte en la vida pero Dios ha puesto la vida en la muerte resucitando a Jesús. Gracias por tu invitación, me acercó al Cielo, tu casa es un pedazo de cielo.
El uso de este sitio web implica la aceptación de los Términos y Condiciones y Políticas de privacidad de LA PATRIA S.A.
Todos los Derechos Reservados D.R.A. Prohibida su reproducción total o parcial, así como su traducción a cualquier idioma sin la autorización escrita de su titular. Reproduction in whole or in part, or translation without written permission is prohibited. All rights reserved 2015