Efrain Castaño


Todos tenemos derechos fundamentales para vivir bien: salud, techo, educación, libertad y muchos otros reconocidos en la "carta de los derechos humanos".
Pero parece ser que a Dios le negamos hoy algunos derechos pues se pone freno a muchas manifestaciones de libertad; ya se pone tutela contra la Parroquia que hace sonar sus campanas para llamar a misa mientras por todas partes los camiones que transportan el gas pueden sonar y repicar campanas sin cesar.
Ni se hable de la pólvora: la Parroquia no puede quemar ni un volador, ni una estrellita porque pronto puede ser acusada de poner en peligro la vida humana, pero para fiestas cívicas, ferias y conciertos la pólvora brilla y suena sin problemas.
Cada ser humano tiene derecho a caminar, a andar bien sea solo o acompañado, en silencio o gritando, cantando; pero resulta que ahora ya hay freno para realizar procesiones, peregrinaciones de tinte religioso mientras quien desee puede hacer sus marchas, manifestaciones, desfiles y hasta se suma la limpieza que va dejando atrás como en las cabalgatas.
Ya hay también temor para ocupar parques para celebraciones con concentración pública y asistencia grande de participantes; las protestas en Bogotá llevadas adelante por un grupo de libertades y tolerancia que no parece serlo para entorpecer las celebraciones masivas del padre Chucho al frente del templo de su parroquia viene a evidenciar tal pensamiento.
Pero no se pone recorte, al contrario se impulsan las celebraciones de conciertos aún pagados con dineros de nuestros impuestos; se puede hacer cualquier marcha de cualquier tipo en pro o en contra de lo que se quiera y adelante, hasta se vigila, se cuida, se ayuda.
Hasta querer evitar el uso de signos o símbolos religiosos en salones de reunión o concejos, de centros educativos mas sin embargo hay carta libre para toda clase de anuncios; Coca Cola, Postobón y partidos con movimientos sí pueden pegar y tener sus símbolos y signos en todo lugar.
Esta anotación no quiere decir que haya que suprimir todo, negar todo; lo que es justo es que como dice el Señor "hay que hacer lo uno sin suprimir lo otro", cuando ambas cosas son parte de derechos humanos.
¿Qué hay en el fondo?; ¿queremos expulsar a Dios de todo y de todos?, ¿queremos imponer otras ideologías?; ¿es un camino de odio, venganza, intolerancia?; la verdad es que es privación de derechos fundamentales de expresiones de fe y por tanto de beneficio para toda la humanidad.
Lo importante es que quienes no queremos que el Señor Jesús sea expulsado de nuestra sociedad, obramos con amor y ternura, en tolerancia y fraternidad en nuestra experiencia de fe.
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