Efrain Castaño


Otro argumento para otro abrazo de serpiente; el nueve de marzo de 1603 estas tierras selváticas del Eje Cafetero enmarcada por el sonido de los ríos, los cantos de pájaros y alertas de animales, se vieron conturbadas por el son de tambores de guerra, danzas casi de convulsión y gritos de combate.
Ese día el jefe indígena Nabascadas de la tribu Quimbaya promovió una rebelión contra la presencia de conquistadores por estas tierras; aún se escuchaba el eco del dolor ante la presencia de Jorge Robledo que pasando por estas tierras rodeó el Cauca y se acercó a lo que es hoy Antioquia.
Por unos días suspendieron las contiendas entre Quimbayas, Carrapas, Paucuras y otras tribus para unirse al grupo de Nabascadas: no a la presencia de españoles en estas tierras sobre todo si venían con armas y en gesto de mando; estas tierras eran de quienes la habitaban y cultivaban en duras faenas, luchando contra fieras que poblaban estas selvas.
No hubo enfrentamientos sobresalientes en la historia de la región porque los conquistadores pasaron de largo, eran otros sus intereses y así no hubo guerra, el enfrentamiento terminó pero quedó la constancia de una raza difícil de vencer o dominar, unos pueblos indígenas que si bien luchaban entre sí no querían extraños en este territorio.
Por tradición conocían de las primeras incursiones de españoles por estas tierras y no estaban contentos ya que la posesión no se hacía sino al toque de trompeta y el fulgor de sus pistolas; no se miraba con agrado su presencia violenta y posesiva; el rechazo era general; la rebelión de Nabascadas tuvo su efecto porque ningún español estableció acá dominio y muerte.
Llama la atención que también un nueve de marzo, en 1983, el papa Juan Pablo II en Puerto Príncipe (Haití) convocó a la Iglesia en América Latina a la acción que él llamó “nueva evangelización”, diferente a la anterior que trajo alianza de cruz y espada; era su deseo que se prosiguiera en la labor evangelizadora pero lejana a todo acto violento, impositivo, sangriento; por el contrario el papa pidió una acción “nueva en su ardor, método y expresión”, ajena a los manchones de la primera incursión”.
Como eco de ese llamado la Arquidiócesis de Manizales con el arzobispo Monseñor Gonzalo Restrepo ha entrado en una etapa llamada “el Plan pastoral arquidiocesano” que desea involucrarnos a todos en la necesaria y bella labor evangelizadora.
“Cristo, la Iglesia y el hombre: tres aliados por el amor” es el lema de esta nueva incursión pastoral alegre y dinámica que desea ir a todos con todos los medios para un nuevo encuentro con Cristo; tarea inmensa para todos.
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