Efrain Castaño


La programación que la Catedral tiene cada mes de un concierto sinfónico abre una fiesta de fe y de arte; la fe y la ciencia se unen para hacer que siete notas musicales combinen sonidos sublimes y nos regalen joyas de la música universal interpretada por amados artistas muy nuestros, cercanos y artísticos.
El miércoles pasado se interpretó la obra más famosa de un músico de la historia: Jorge Federico Haendel, compositor alemán naturalizado inglés nacido el 23 de febrero de 1685; el 6 de abril la Catedral se ungió de fervor al escuchar el oratorio El Mesías.
Esta obra está cumpliendo hoy 274 años de interpretación; Haendel compuso este oratorio en menos de un mes en 1742 y fue estrenada en Dublin el 13 de abril.
Meses después se interpretó en Londres y causó tan grande impresión que durante el Aleluya en la parte final toda la concurrencia incluyendo al Rey se puso en pie expresando una oración musical que unió corazones.
Era la apoteosis de Haendel; después de algunos años quedó ciego y la última obra musical que escuchó fue ésta: el Mesías, el 6 de abril de 1759 pues el catorce del mismo mes murió a la edad de 74 años; tanto le quiso Inglaterra que sus cenizas quedaron en la abadía de Westminster como honra y admiración a tan gran genio musical.
De sus 255 obras que compuso Federico nadie niega que la obra más inmensa, emocionante y expresiva de sus sentimientos es el oratorio el Mesías, dedicado precisamente a Jesús de Nazaret, un homenaje de fe en el arte, una expresión de oración danzando en la fina combinación de notas.
El aleluya final parece insuperable para expresar el hecho de la resurrección y el gozo que causa por la salvación, la vida nueva, la luz eterna que trae para el mundo en búsqueda de verdad, certeza, gozo y paz.
El Mesías es música muy pascual, vibrante y bella que hace saltar el corazón de emoción, que con el aleluya da un grito de entusiasmo, un mensaje vital, una invitación a la alegría, una derrota al pesimismo y la incertidumbre; es el reconocimiento musical al hecho del impacto de novedad que la Resurrección trae al mundo, a la historia, al cosmos.
El Mesías es coronamiento de otras obras compuestas por Haendel; escribió óperas, oratorios, salmos, cantatas, himnos, antífonas, conciertos, sonatas y melodías; desde los doce años de edad ya fue reconocido como intérprete genial del órgano, el violín y el oboe.
El tema bíblico fue frecuente en sus obras coronadas con este canto majestuoso al Mesías Jesucristo; ojalá en nuestra existencia no se oscurezca la expresión de fe sino por el contrario brote como canto de amor cada día.
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