Efrain Castaño


La Bastilla era una gran fortaleza construida en París entre 370 y 1382; de altos muros, finas puertas y amplios corredores. Luis XIII decidió hacer de esa fuerte edificación una ciudadela militar y prisión para especiales detenidos.
Pronto se convirtió en prisión de arbitrariedades, secretos de gobierno, matanza callada; en 1789 en el ojo de la revolución francesa fue tomada por el pueblo y destruida.
El 19 de noviembre de 1703 murió allí en una de las celdas de la Bastilla un enigmático hombre de un no aun esclarecido caso: "el hombre de la máscara de hierro" que ha dado pie a numerosas novelas, películas y conjeturas históricas; ¿quién era ese hombre, por qué una máscara, qué se ocultaba allí?
La máscara es emblema de fiesta y sorpresa pero aquí fue signo de algo fatídico, de persecución y muerte; se quiso esconder a alguien, se le castigó llevándolo al anonimato, se le quiso eliminar; es este uno de los puntos que la historia de los pueblos no logra aún descifrar pero que tiene su significado.
Se conjetura que era un aspirante al trono de Francia pero que no era aceptado por Luis XIV que quiso mantenerlo escondido; otros dicen que era un hermano gemelo de algún aspirante al trono; algunos se aventuran a decir que era familiar del rey pero que era de rostro deforme y por eso se le quiso ocultar, en fin, miles de conjeturas, uno de esos casos de la historia que jamás se aclararán plenamente.
Eso que ocurrió en el siglo XVIII bajo Luis XIV y sus múltiples locuras de regente omnímodo, esa misteriosa máscara de hierro y terciopelo según algunos, esa muerte secreta con la sepultura anónima, todo eso habla de un mundo sin más rumbos que el poder y el dinero, que no tenía corazón sino mano implacable bajo el orgullo de una corona.
Pero me parece que ese hecho se continúa hoy en muchas circunstancias de la vida actual, de la historia de países, familias e individuos; a muchas personas si bien no se les pone máscara de hierro sí se las ignora culposamente, se les hace a un lado como si fueran no existentes.
Son los hijos negados por muchos padres y madres que han dejado a un lado la responsabilidad humana vital; ese N.N que aparece en los anuncios de búsqueda de padres es doloroso porque significa abandono, desprecio, falta de reconocimiento de un hijo que lleva la propia sangre: se le enmascara y oculta cobardemente y con el sello de irresponsabilidad, miedo o falta de preparación.
En la Biblia se dice bien que para Dios no hay N.N ni seres con máscara que no son reconocidos; siempre se insiste en el conocimiento de Dios para con cada uno de nosotros y los cuidados de un Buen Pastor.
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