Efrain Castaño


Que corra el balón; que los artistas de la cancha de fútbol empiecen a lucir lo mejor de su creatividad; sin duda es un evento de grandes proporciones el que mañana se inicia.
Cuando veo el fútbol con todos sus valores, con la conjugación de disciplina y creatividad, con la fuerza colectiva, el control frente a la victoria o la derrota, la cortesía, y buena educación, me acuerdo del lema patrio colombiano, de aquel "libertad y orden" que sobresale en el escudo nacional.
En la cancha de fútbol, de basquetbol o cualquier otro deporte bien jugado, hay que tener en cuenta el orden, es decir el seguimiento de ciertas normas que ayudan a la buena realización y resultados de la contienda; pero también hay espacio y muy grande a la libertad que permite que cada jugador despliegue creatividad, habilidad, velocidad, rapidez mental y física que da tinte de goce al espacio del juego; se protesta cuando se falta al reglamento, al orden, pero también se rechaza la falta de habilidad, empeño creativo y entusiasta.
Desde ahora felicitemos al ganador que lo hará en buena lid y será motivo de estímulos, un "otra vez será" de quienes no lograron la victoria final, un avance deportivo para otros que aumentan el patriotismo y el gusto por el esfuerzo y la colectividad en la acción.
Este arte deportivo, esta emoción vital de fuerza y coordinación, de ganas y coraje, me traslada a mi Patria, a esta Colombia que tanto queremos y deseamos tenga un rumbo ascendente, de progreso en la justicia.
De nuestro lema, la libertad es acogida por todos, un hacer lo que se quiere, cuando y donde se desea hasta llegar a un libertinaje que cae en la ausencia de respeto, sentido social; somos campeones para vivir en libertad; en casa, trabajo, oficina, calle y sitios de reunión cada uno pretende hacer solo lo que le parece, le gusta, le es oportuno, le es necesario en el momento.
Pero en lo que hay que hacer énfasis es en el contenido de la otra palabra-lema: orden; se trata de volver una disciplina social mínima que permita la convivencia social sin violencia entre los seres humanos; como el jugador en el deporte se interesa por cumplir bien en la posición asignada para el trabajo en equipo, así cada uno de nosotros podría hacer el esfuerzo para ser el mejor en el trabajo que desempeña, en el rol que tiene en la vida social.
Bien está la libertad, hace falta para la creatividad y el aporte de cada uno, pero debe unirse al orden, al sentido colectivo; tal vez se habla mucho de nuestros derechos, y bien está, pero muy poco de nuestros deberes; tal vez allí está parte del desequilibrio social.
Con razón San Pablo en sus cartas invita al creyente a mirar la libertad y orden del deporte y señala que ojalá obremos como el buen jugador al servicio del Reino de la Vida.
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