Efrain Castaño


Alguien anota que el sabio Einstein dijo alguna vez que con posibilidad la tercera guerra mundial sería por el agua: Ante la falta del vital líquido, la humanidad entraría
en la lucha por tener agua para vivir con la consiguiente lucha entre
países.
Nos imaginamos lo que pasaría si nos tocara sorber la última gota de un riachuelo, la pelea entre todos los cercanos jadeantes y con su garganta seca y el desespero de ver todo desértico, sin fertilidad, sin solución que pueda traer renacer de la vida en el planeta?
Que falte el petróleo, por ejemplo, pues sería un duro golpe a la humanidad, pero no sería muerte al planeta y sus habitantes porque simplemente sería volver a transportarnos a pie o a caballo, mula o buey; para cocinar sería volver al uso de la leña que por siglos acompañó a la humanidad; traería cambios en las costumbres pero no la muerte a los seres de la tierra.
Que falte la luz eléctrica, sería un freno a la velocidad laboral del mundo, regresar al ritmo día y noche de manera drástica, regresar a costumbres primitivas que nos llevarían a recordar los beneficios de una era de electricidad casera, pero aún a pesar de las incomodidades surgidas no vendría la muerte de los seres que habitamos nuestra bella tierra.
Pero que falte el agua, eso sí traería una catástrofe al mundo y sus habitantes; ya estamos empezando a palpar las consecuencias que no solo para los seres vivos de la tierra sino para el mismo planeta trae la falta de agua suficiente; vienen cambios inmensos en los paisajes, en los parajes y en las costumbres; todo se ve afectado: lo animado y lo inanimado de la tierra; sería la muerte de la tierra, el comienzo de una nueva era para el planeta.
No sin razón el papa Francisco se ha unido a la preocupación mundial ante el cambio climático que trae inmensos cambios por la disminución del agua; publicó como llamado de atención la carta "ladauto si" sobre el cuidado de la casa común.
El papa insiste en que el ser humano corre hoy el riesgo de destruir la tierra y a su vez ser víctima de esta degradación; es un llamado a una conversión ecológica global si queremos salvar la especie humana y su planeta... Toca un punto que a algunos parece exagerado pero es real: "un crimen contra la naturaleza es un crimen contra nosotros mismos y un pecado contra Dios; hay unas raíces éticas y espirituales en estos problemas ambientales".
Una pregunta concreta puede ser: ¿Seguiré derrochando el agua en el uso de mi casa y personal? ¡la respuesta es ya!.
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