Efrain Castaño


Son dos hombres, fuertes, pisando de continuo los escenarios de la gloria deportiva siendo vencedores, ases, números uno, cuota de garantía de buen juego, ganancia, lucidez y entusiasmo.
Uno de ellos, el CR7 (Cristiano Ronaldo con el número siete en su camiseta) ha sido estrella mundial de fútbol durante varios años, jugador garantía de cualquier equipo, cuota de gol y triunfos, balón de oro en varias ocasiones, motor de equipos campeones, elegante en su estilo, equilibrado en sus reacciones dentro y fuera de la cancha.
El otro es estrella del tenis mundial, número uno del mundo durante un tiempo a pesar de su juventud, considerado imbatible en canchas de polvo de ladrillo, atracción por su manera especial de juego, su vistosidad, precisión y fuerza; de porte atlético, fortaleza y velocidad; su carrera iba en ascenso vertiginoso y los trofeos llegaban a sus manos en cada certamen.
Ambos son caballeros dentro y fuera de la cancha; saben ganar sin soberbia y perder sin actitudes derrotistas o violentas; se diría que juegan de frac por su proceder puntual y elegante; pero en la actualidad ambos pasan por una situación que los hermana y acerca: no están en el brillo deportivo de antes, ya no son fijos ganadores, ya no son el número uno del mundo en sus ramas deportivas que antes lo fueran casi sin discusión, ponen empeño, fuerza, entusiasmo, tenacidad, pero los resultados ya no son el casi infaltable éxito de antes.
Algo debe suceder que explique un poco o quizás mucho la situación presente; Ronaldo no pudo llevar su equipo a la cúspide de los campeonatos, ha errado tiros penal en forma casi increíble; el otro, el señor Rafael Nadal, español de pundonor, ya no llega a los cuartos finales, ya ha descendido en el escalafón que lideró y está en el puesto cuarto del puntaje total; el mundo se pregunta qué sucede a estos dos colosos, atletas de valía mundial, garantía de juego casi perfecto; por qué aunque lo desean no están dando los resultados deseados.
Explicaciones las hay y cada uno de ellos podrá dar sus razones sobre todo en el tema de lesiones que en el caso de Nadal no ha sido fácil de superar.
Pero son humanos y como tal hay situaciones que afectan la hondura personal, la profundidad de la mente y que logran entorpecer toda acción; la razón más profunda está en el momento emocional y afectivo que toca sus vidas.
Ronaldo está en dificultades con su esposa que parece traer un rompimiento y Nadal tiene la tensión de ver la no deseada separación de sus padres; ambos han sido heridos en la efectividad de la familia y esto lesiona la interioridad humana en alto grado; todos estamos invitados a mantener y solidificar la vida familiar; es lección vital.
El uso de este sitio web implica la aceptación de los Términos y Condiciones y Políticas de privacidad de LA PATRIA S.A.
Todos los Derechos Reservados D.R.A. Prohibida su reproducción total o parcial, así como su traducción a cualquier idioma sin la autorización escrita de su titular. Reproduction in whole or in part, or translation without written permission is prohibited. All rights reserved 2015