Efrain Castaño


El cuadro es impresionante y lo hemos visto en vivo y en directo más de una vez; es el joven aquel que en una puerta o en cualquier calle donde ve una bolsa de basura o una caneca de desperdicios se detiene para buscar allí un poco de comida o algo que le pueda servir para sumar al costal que casi siempre carga.
Impresiona y duele; un ser humano, casi siempre en edad de crecimiento y productividad, creatividad y regocijo, lo vemos con su cara sucia, la frente arrugada, el rictus de su labio con trazos de desgano, buscando, guardando y a veces consumiendo lo que allí encuentra.
Golpea nuestra historia, la historia de la sociedad, la marcha de la frenética vida actual; ¿qué les ha llevado allá, por qué han caído en esa anómala situación?; tanto las preguntas como las respuestas desafían nuestra capacidad de amar, de compartir, de educar, de vivir en familia, de organizar la economía y la lúdica comunitaria.
Qué puedo hacer yo concretamente frente a este hecho que me cuestiona, me despierta, me hace pensar si es que no paso indiferente, frío y desvinculado de la trama vital fraterna. Si bien es cierto que conduce al pensamiento de la organización social que excluye a tantos de las oportunidades elementales de vivir, también es verdad que me lleva a pensar que no es cierto que la droga es inofensiva, que la permisividad debe ser total para su consumo, porque el resultado está ahí golpeando mi rostro a veces ciego ante las realidades dolorosas y diarias.
Al terminar este año es bueno recordar que todos somos buscadores; todos buscamos respuestas a intensas preguntas, todos deseamos felicidad, verdad y hermosura en cuanto somos y tenemos.
Creo que el centro de la cuestión que ahora contemplamos está en preguntarnos dónde buscamos, en qué parte vamos con nuestras inquietudes, en qué fuente bebemos para calmar los deseos, las ansias infinitas del ser humano.
Vale preguntarse hoy dónde bebo para calmar la sed de vivir en la verdad y el bien, quién es el interlocutor para dialogar sobre inquietudes, miedos, pasos a dar, cumbres a conquistar; busco en fuentes cristalinas y ciertas o en basureros de engaño, vicio, corrupción y oscuridad.
En esta época se nos dice que la verdad, la belleza y la felicidad se hicieron carne; ojalá esto llegue a ser para nosotros un verdadero acontecimiento.
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