Beatriz Chaves Echeverry


Hoy hago un recuento de mi año; este 2016 que recordaré por su rigor. No en vano es año bisiesto y no es que yo sea muy agüerista, pero hace 4 años, en el 2012, murió mi esposo. Este año casi se nos va mi mamá, la buena noticia es que logró llegar hasta su cumpleaños. Ahora, si todo sigue bien, celebrará la Navidad y va a recibir el 2017.
Veo a mi niña, que con gran alegría y ansiedad ha contado los días para la llegada del Niño Dios. Para ella tampoco ha sido un año fácil, pues apenas cumplió los siete años comenzó a entender qué era eso de no tener papá y a elaborar un duelo que tenía aplazado desde los tres años. He tratado de rodearla de herramientas para que enfrente su dolor y lo sane, pues de nada sirve postergar indefinidamente lo que en algún momento se tiene que vivir. Hace poco estuvimos en un taller de duelo orientado por Juana Estrada; ella estaba un poco asustada porque era la única niña en medio de adultos. Sin embargo participó y realizó las actividades que eran parte del trabajo del taller. También escuchó las historias de otras personas que habían perdido a sus seres queridos; madres, padres, esposos, hijos nacidos y no nacidos. La vi con sus ojitos llorosos al darse cuenta de que la tristeza no era de ella sola, ni mía, si no de muchos otros que estaban allí para llorar a sus muertos y contar sus historias. Sintió compasión. Me alegra saber que mi hija se conmueve ante el dolor ajeno, creo que este es un gran ingrediente para un buen ser humano.
Por mi parte tengo muy claro que esta vida es una escuela donde vinimos a aprender, a evolucionar y a repetir materias hasta que seamos capaces de pasarlas con buena nota, porque acá no se vale pasar raspando. Espero que el curso de desapego que estoy haciendo ahora no se ponga más difícil de lo que ya es y el día en que me toque presentar el examen lo pueda aprobar.
Para mí el mejor regalo en esta Navidad es poder estar con mi mamá, mi hija, mis hermanos, hermanas, sobrinos y demás parientes en este día. Al pasar los años entendemos que lo que realmente importa en la vida son nuestros seres queridos y lo mejor que les podemos dar, lo más valioso, es nuestra presencia. Espero que ustedes también puedan compartir este día en compañía de esas personas que llenan sus vidas de alegría; les deseo para esta Navidad paz y armonía en sus hogares y especialmente en sus corazones y un muy feliz 2017.
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