Beatriz Chaves Echeverry


Es muy preocupante para nuestros países la elección de Donald Trump como presidente de los Estados Unidos. Este resultado enrarece el ambiente mundial. Sus posturas radicales contra los inmigrantes latinos y los musulmanes hacen vislumbrar un futuro cercano que agudizaría la separación y el rechazo. Su idea de construir una muralla en la zona limítrofe entre México y Estados Unidos así lo demuestra. Seguramente podremos esperar un endurecimiento en las políticas de inmigración hacia ese país y un futuro muy difícil para las personas que han decidido arriesgarlo todo para vivir como ilegales allí.
Es indudable que Trump es un gran empresario y conquistó a sus votantes con la promesa de revivir el sueño americano; aquél que promete a cualquier persona salir de la nada y convertirse en rico. Pero ¿qué precio pagará el resto del mundo por esta promesa? Ya que Trump no tiene una visión de político sino de magnate, dudo que su interés vaya más allá de lo que resulte rentable para su propio país y eso preocupa, pues desde la segunda guerra mundial Estados Unidos ha tenido una postura paternalista frente a muchos países que se sienten protegidos y apoyados por él; ahora ese papá, en cabeza de este nuevo presidente, nos dará la espalda, reconociendo solo a los aliados que a él y a sus intereses económicos o políticos le convengan.
Me inquieta pensar en el futuro del país más importante del mundo en manos de un hombre que ha visto a las mujeres como una mercancía y las ha tratado de igual manera; que tiene marcadas tendencias xenófobas y una línea dura respecto a muchos temas que ahora ensombrecen el panorama mundial como el conflicto en Siria, donde es posible que prefiera alinearse con el presidente ruso Vladimir Putin para sostener al actual dictador de ese país, (por lo menos hasta ahora así lo ha expresado). Ojalá su partido le ponga freno y control, pues no me quiero imaginar hasta dónde podría llegar este mundo si lo dejan hacer y deshacer como está enseñado a obrar en cualquiera de sus empresas.
El resultado ya afecta a otras economías como la mexicana, en donde el peso sufrió una caída histórica. Por supuesto en nuestro país el dólar se disparó y los mercados bursátiles mostraron inestabilidad en varios países del mundo. El presidente francés Francoise Hollande define este nuevo futuro de una manera muy acertada aunque no halagadora, pues la palabra que usa es incertidumbre.
Solo me queda desear que este nefasto personaje no se desborde y conduzca nuestro frágil equilibrio como planeta a unas consecuencias terribles para todos y que el precio a pagar por revivir el sueño americano no se convierta en una pesadilla mundial.
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