Luis Alfonso Arias A.


El año que termina no ha sido del todo exitoso en materia económica para Colombia. Los resultados muestran que el panorama económico se torna complejo para el 2016, en medio de una inflación preocupante, un dólar por las nubes, el precio del petróleo en niveles mínimos y el fantasma amenazante de una nueva reforma tributaria para equilibrar las finanzas del Estado, golpeadas por los fenómenos mencionados.
Y como ya estamos en diciembre, mes de cierre y de balances, aventurémonos a hacer un breve análisis de los resultados de la economía colombiana en el año que termina, frente a las perspectivas para el 2016. Para ello, resulta obligado mencionar los temas que han marcado el desempeño económico y que darán mucho de qué hablar en el año venidero: inflación, desempleo, crecimiento del PIB, precio del petróleo, dólar y finanzas de la nación.
Comencemos por la inflación o “impuesto de los pobres” como coloquialmente la llaman algunos. Se estima que este año estará cercana al 7%, prácticamente el doble del pronóstico que el Banco de la República se había fijado como meta. Mala cosa.
Pero si miramos los indicadores del desempleo las cifras resultan agridulces. Agrias, porque la tendencia es al alza y si en agosto del año pasado fue del 8,9%, para el mismo mes de este año subió al 9,1%; en los 'septiembres' pasó del 8,4% al 9% y en octubre pasado alcanzó el 8,2%, ligeramente superior al de octubre de 2014. Pero lo dulce de las cifras es que ya son 26 los meses consecutivos que el desempleo es de un dígito, es decir, por debajo del 10%.
Ahora bien, si abordamos el tema del PIB, la cosa no es del todo agradable. Mientras que en el 2014 la economía colombiana (o mejor dicho, el PIB) creció 4,6%, para este año se espera que crezca el 3%. Como lo dijo el titular de un diario nacional: “La economía pasó raspando” (Debo confesar que ese era el título para esta columna, pero ‘ni modo’, me salieron adelante).
Y como si lo anterior fuera poco, este año se presentó otro hecho que puso a temblar la economía, no solo la nuestra, sino la de buena parte del mundo. El precio del petróleo se vino abajo; pasó de 100 dólares por barril, a valer menos de 40. Ese hecho generó dos problemas grandes: De una parte hizo que el dólar se disparara obligándonos a cambiar la vieja tabla del dos por la del tres, pues pasó de valer $2.000 a más de $3.000. Y segundo, descuadró las finanzas de la nación pues de cada $100 que ingresan a sus arcas, $22 provienen del sistema petrolero representados en impuestos de las grandes petroleras, regalías para las regiones y utilidades de Ecopetrol.
Es tan delicado el tema del petróleo que por cada dólar que baja el precio del barril, Colombia deja de recibir la suma de 400 mil millones de pesos; o sea que si el precio ha bajado más de 60 dólares, el hueco fiscal, solo por ese hecho, superará con creces los 20 billones de pesos. Y ni qué decir del incremento de la deuda externa y los mayores intereses que habrá que pagar por la evidente alza del dólar.
Todo lo anterior obliga al gobierno nacional a diseñar un plan de vuelo en medio de tormentas y vientos cruzados que seguramente el equipo económico sabrá sortear. Lo cierto es que todo ello pasará por la ruta de encontrar nuevos recursos para tapar el gigantesco hueco fiscal. ¿Cómo lo harán? Blanco es, gallina lo pone…
El uso de este sitio web implica la aceptación de los Términos y Condiciones y Políticas de privacidad de LA PATRIA S.A.
Todos los Derechos Reservados D.R.A. Prohibida su reproducción total o parcial, así como su traducción a cualquier idioma sin la autorización escrita de su titular. Reproduction in whole or in part, or translation without written permission is prohibited. All rights reserved 2015