Luis Alfonso Arias A.


Hay dos temas que han ocupado la mayor parte de los titulares de los principales diarios económicos -y no económicos- colombianos, por lo menos durante los últimos ocho meses: Petróleo y dólar. Lo que suceda con el primero influye en el segundo; y esa es la principal razón que sustenta la desbordada alza del dólar. Si el precio del petróleo baja, el valor del dólar sube, así de simple; y como diría la famosa reina "y del mismo modo en sentido contrario", si el petróleo sube, el dólar baja.
Pero, ¿qué tiene que ver el precio del petróleo con el valor del dólar? Son muchos los artículos de prensa, columnas de opinión y análisis económicos que se limitan a mencionar que la caída del precio del petróleo es actualmente la causa fundamental del alza del dólar, pero ninguno explica la razón de fondo y el lector debe "tragar entero". He aquí una breve introducción al asunto: Podemos hablar de dos razones que sustentan la relación entre petróleo y dólar: Una de tipo exógeno (externo) que obedece a las reglas de la economía del planeta y otra de tipo endógeno (interno) que responde al acontecer nacional.
Desde el punto de vista externo no hay que olvidar que Estados Unidos es un jugador "principalísimo", pues además de ser el segundo productor de petróleo del mundo es a la vez el mayor importador de crudo del planeta; sumado a ello, la cotización del precio del petróleo está dada en dólares, lo que implica que todas las transacciones de compra y venta en el mundo se hacen en esa moneda. Desde la China, pasando por Rusia, India, Latinoamérica, Europa y hasta llegar a la "Cochinchina", y a cualquier rincón del planeta, el petróleo se compra y se vende en dólares.
Por eso cuando su precio baja, automáticamente el dólar se hace más fuerte y genera devaluaciones en algunos países (como en el caso colombiano). Y paralelamente, tanto el petróleo en su calidad de ‘commodity’ (o producto básico), así como el dólar, son ambos refugio de inversionistas; es decir que si el primero baja, los grandes capitales migran hacia el segundo y prefieren invertir su dinero en dólares americanos. Lo que dicho en otras palabras significa que ‘si el dinero me renta más allá, pues para allá me lo llevo’.
Ahora bien, desde el punto de vista interno la razón es mucho más sencilla de entender. Ante la baja en el precio del petróleo, las grandes empresas del sector reciben menos dólares por su producto y adicionalmente se ven abocadas a disminuir sus inversiones futuras en nuevos pozos petroleros. Lo que en palabras más sencillas significa que el país recibe menos dólares por sus exportaciones de petróleo y a la vez recibe menos dólares para inversión extranjera directa en dicho sector. Todo ello hace que el dólar se vuelva escaso; y como su precio se fija por el libre juego de la oferta y la demanda, al haber menos dólares en el mercado, su precio sube. Por eso en julio del año pasado un dólar costaba $1.849 y hoy (ayer) cuesta $2.565.
Pero más allá de las razones que explican el alza del dólar, lo cierto es que una situación como la que estamos viviendo con un dólar caro, deja tantos ganadores como perdedores. Y aunque nadie tiene la última palabra para predecir el techo del billete verde, todo apunta a que tendremos dólar caro para rato, con lo cual la economía colombiana deberá tener listo el acetaminofén para el 'dolor de cabeza’ que se le avecina.
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