Luis Alfonso Arias A.


En medio de la gran incertidumbre por la cifra que alcanzará la inflación este año, estimada según los expertos en 6%, el Banco de la República decidió incrementar nuevamente la tasa de interés, ubicándola en un 5,25%. Pero, ¿qué tiene que ver la inflación con la tasa de interés? Vamos por partes.
En primer lugar es bueno recordar que uno de los propósitos principales del Banco de la República es luchar para que la inflación se mantenga controlada y estable. Ello en términos prácticos significa que una inflación anual entre el 2% y el 4% es ‘normal’ para una economía como la nuestra. Pero cuando amenaza con llegar al 6%, debe tomar las medidas que la ‘ciencia económica’ le indica para que vuelva la calma.
En términos prácticos, si la tasa de interés sube, la gente se endeuda menos y por ende gasta menos; y por otra parte, si los bancos pagan ‘mejores tasas’ por los depósitos, entonces la gente prefiere ahorrar más en vez de gastar su dinero.
Y la ‘ciencia económica’ nos enseña que cuando el consumo de toda la población disminuye, la consecuencia lógica es que los precios bajen. Si la gente compra y gasta menos, los almacenes y las tiendas reducen los precios, con lo cual se logra el objetivo de reducir la inflación.
Pero aquí cabe una pregunta: ¿Si el banco de la República sube su tasa de interés, qué pasa con las tasas que pagamos por los préstamos? Por supuesto que el impacto lo sentimos todos.
Lo primero es saber que la tasa de interés que el Banco de la República acaba de subir, es la “tasa de interés mínima que el Banco de la República cobra a las entidades financieras por los préstamos que les hace; o la tasa de interés máxima que paga a los bancos por recibirles dinero sobrante”. Y esa es la tasa de referencia para toda la economía; de allí se derivan todas las demás.
Pero también conviene saber que los bancos obtienen dinero a través de dos fuentes principales: Por una parte, el dinero que reciben prestado del Banco de la República y sobre el cual pagan (hoy) el 5,25% de interés anual; y por otro lado, el dinero que reciben de los ahorros del público y por el que pagan un rendimiento similar. Entonces surge otra pregunta: ¿Por qué cobran tasas tan diferentes? Tarjetas de crédito al 28% anual, créditos de consumo al 18%, créditos hipotecarios al 12%, créditos de inversión al 14%, etc.
Esa diferencia entre la tasa a la que captan los bancos (tasas activas) y la tasa a la cual prestan (tasas pasivas), es lo que se denomina ‘margen de intermediación’. Por los ahorros pagan el 5% o menos anual, mientras que por los créditos cobran tasas considerablemente más altas. ¿Para donde se va la diferencia?
Debo decir que de allí sale el dinero para pagar todo el andamiaje que utilizan los bancos para operar y prestar el servicio: Personal administrativo, altos ejecutivos, locales, impuestos, campañas publicitarias, etc. Pero también obtienen las utilidades que el negocio les reporta, las mismas que al mes de agosto del presente año ascendieron a 6,7 billones de pesos.
Lo cierto es que la reciente alza de la tasa de interés necesariamente se va a reflejar en el bolsillo de todos los colombianos, pues serán más altos los intereses que pagaremos por los créditos. Eso, como ya lo vimos, desincentiva el consumo e impacta negativamente el crecimiento de la economía. Y todo a costa de controlar la inflación.
El uso de este sitio web implica la aceptación de los Términos y Condiciones y Políticas de privacidad de LA PATRIA S.A.
Todos los Derechos Reservados D.R.A. Prohibida su reproducción total o parcial, así como su traducción a cualquier idioma sin la autorización escrita de su titular. Reproduction in whole or in part, or translation without written permission is prohibited. All rights reserved 2015