Fanny Bernal Orozco


Fanny Bernal * fannybernalorozco@hotmail.com
En cualquier instante de la vida el dolor toca a la puerta y transforma el modo de asumir las tareas cotidianas: enfermedad, pérdida económica, separación, jubilación, desempleo, cambio de domicilio, accidentes, violencia física o sexual, maltrato emocional, entre otros.
Cualquiera de estas circunstancias puede truncar la historia de una manera brutal y provocar movimientos emocionales que amenazan la estabilidad y el equilibrio psicosocial. Que ponen a prueba los recursos internos y externos con los que se cuenta para afrontar, atender y responder eficazmente a las crisis que estos hechos puedan generar.
En oriente la palabra crisis, implica oportunidad o peligro, significa que un suceso puede dejar a alguien a punto de caer a un precipicio y que quizás se deje ir y quede en la oscuridad. Sin embargo, puede pasar que casi sin aliento sienta que debe ser consistente en el deseo de salir adelante, avanzar y crecer con la experiencia de lo sucedido.
Ante una inesperada contingencia de dolor, de pérdida, de miedo, de indefensión, algunas personas se quiebran emocionalmente y se preguntan: -¿Por qué a mí? -¿Por qué ahora? -¿Por qué no a otros?...invierten mucho de su tiempo reclamándole a Dios y a la vida, peleando, maldiciendo y negando lo que está sucediendo.
Es necesario pedir ayuda para aprender a afrontar una crisis. Hay quienes consideran que no requieren el acompañamiento de nadie y que solos podrán librar toda clase de batallas, no es cierto, ese orgullo es una trampa emocional que no solo impide que seres bondadosos lleguen a apoyar. Ese orgullo es una máscara con la cual se pretende ocultar que las emociones se han desbordado y que a pesar de querer mantener el control, en muchas ocasiones esto no es posible.
Síntomas como ansiedad, miedo, rabia, dolor, estado de alerta, llanto, desesperación, confusión, preocupación, aislamiento, agresividad, sensación de irrealidad, dolores físicos, reflejan la magnitud del suceso y, por ello, es necesario y urgente recibir el apoyo profesional necesario.
Cada día se conocen testimonios de personas que han podido superar eventos traumáticos, inclusive aterradores. A pesar de la adversidad han tenido voluntad, tenacidad, compromiso, responsabilidad, constancia y aún con miedo, dolor y tristeza, han superado de manera admirable las experiencias que les han generado dichas crisis.
Hay una frase oriental que dice: “El dolor es inevitable, el sufrimiento es opcional”. De cada uno depende superar las crisis y transitar el dolor o asumir un papel pasivo sin opción de crecimiento emocional y espiritual.
* Psicóloga - Docente Universidad de Manizales.
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