Fanny Bernal Orozco


Fanny Bernal * fannybernalorozco@hotmail.com
Para algunos investigadores de la muerte, el miedo a morir forma parte de las emociones que afloran y perturban cuando se sabe que se está acercando ese temido momento, miedo ante lo desconocido, ante lo que presuntamente se va a encontrar, miedo a perder todo, por lo que se ha trabajado, miedo a dejar a los seres queridos, miedo a perder las cosas materiales y miedo a tantos asuntos que en definitiva van a quedar pendientes, porque el tiempo vital se ha terminado y ya -por más que éste se quiera reparar o recuperar- eso es algo que difícilmente puede hacerse realidad.
Sin embargo, también nos encontramos con personas que añoran el instante de la muerte y la ven como un descanso. A veces por una larga y penosa enfermedad, otras porque sienten que ya han hecho lo que querían hacer y, en ocasiones, porque están agobiados y consideran que sus cargas han sido demasiado pesadas y ya no vale la pena seguir luchando, se sienten solas o no quieren recibir ningún apoyo de sus seres queridos.
Por otra parte, puede haber situaciones en las cuales los seres humanos tienen la posibilidad de evaluar su vida y el cómo la han vivido, por ejemplo, cuando aparece una enfermedad y hay que hacer largos y costosos tratamientos tanto en lo económico, como en lo emocional y familiar, circunstancias que marcan inexorablemente la cotidianidad, las creencias y las relaciones, pero a pesar de que la muerte está allí preparándose para su danza final, nadie habla de ella, los familiares la ocultan, la disfrazan y pierden un tiempo importante entre ellos para resolver situaciones o mejor aún para expresar y fortalecer los lazos afectivos.
¡Sí!, es que la muerte genera miedo, en la pintura por ejemplo, la muerte ha sido representada a través de imágenes que causan horror, es una forastera repudiada, toca a la puerta cuando nadie la espera y tiene el poder de producir tristeza y desolación por dónde pasa, sin ningún asomo de compasión; con ella no hay nada que se pueda negociar, ni conciliar.
Al respecto encontramos algunos textos que tratan el tema de la muerte: Experiencias con el cielo, de la médica manizaleña Elsa Lucía Arango. Ella narra algunos testimonios de pacientes que ha atendido en su consulta, cuando se acercan al final de sus vidas. Entre ellos el siguiente: “Tomar la decisión de aceptar la muerte cuando resulta ya inevitable no es cobardía, insisto, es el parto del alma al Cielo, así como el nacimiento es el parto del alma en la tierra”. Palabras, pensamientos, ideas y experiencias, que invitan a pensar. Si para vivir y asumir la finitud hay que realizar preparativos, así como se preparan otros eventos importantes de la vida. Es este un libro en el cual, las revelaciones muestran que el cielo está más cerca de lo que creen y sienten algunos seres humanos.
* Psicóloga - Docente Universidad de Manizales.
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