Fanny Bernal Orozco


Fanny Bernal * fannybernalorozco@hotmail.com
Cuando se aproxima el fin de año, las personas con frecuencia hacen evaluación de lo que han hecho o no en sus vidas. El cambio de los calendarios implica revisar la lista escrita al comienzo del periodo.
Generalmente queda la sensación de que hizo falta voluntad para llevar a cabo los planes, las metas y las propuestas que al inicio del primer mes del año eran tan importantes.
Al eliminar lo que se realizó quedan en la lista los pendientes que, como mudos invitados, observan y están a la espera de ser retomados. La evaluación de estos asuntos, permite darse cuenta de qué tan ejercitada esta la voluntad, así mismo permite observar qué nivel de tolerancia a la frustración se asume cuando los propósitos que se tuvieron por alguna circunstancia no se hicieron realidad.
Así entonces, la falta de voluntad es un obstáculo para alcanzar las metas. No basta tener los deseos de hacer algo, a éstos hay que ponerles acción, fechas, ganas, pasión, paciencia y persistencia. Hay metas a las que no se llega con facilidad, algunas tienen trechos difíciles de andar o puede que haya que volver a empezar.
Lo anterior significa que no se puede estar renunciando a los proyectos, porque algo falla o porque las satisfacciones no son inmediatas. ¡No!...los avatares de la vida llevan a cultivar la voluntad, la confianza y la autoestima cuando se tienen claros los deseos y las decisiones.
Hay a quienes la vida se les va solo en deseos y son frecuentes en ellos frases como: ‘yo quiero lograr…’, ‘yo quiero tener…’, ‘cuando yo sea…’, ‘si me nombran…’, ‘cuando me lo gane…’, en fin, palabras y más palabras que se tornan huecas y sin sentido mientras la voluntad esté ausente de las tareas cotidianas, que además, deben ir de la mano de la responsabilidad, la disciplina y el compromiso.
Para cultivar la voluntad, se requiere hacer afirmaciones positivas que den fuerza y contundencia a las palabras que se expresan. También es importante formar hábitos que potencien la responsabilidad, estos son fundamentales, sin ellos es más arduo alcanzar cualquier meta por simple que ésta sea.
Si se requiere, en ocasiones hay que modificar algunas creencias para darle paso a nuevos pensamientos y aprendizajes. Asumir con fuerza de voluntad los sueños o propósitos de la vida, no quiere decir que siempre éstas sean las estrategias para lograrlos. Hay que estar alertas y vigilantes para hacer cambios cuando estos sean necesarios y para no dejarse llevar por la aflicción ante los fracasos que a veces conducen a dejar todo tirado.
La tarea de cultivar la voluntad, es diaria, es estar por encima de la indiferencia personal o la pereza, gigantes con los cuales no es fácil luchar. No obstante da tristeza comenzar otro año con tantos pendientes que no pudieron tacharse el año anterior por falta de voluntad.
* Psicóloga - Docente Universidad de Manizales.
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