Fanny Bernal Orozco


Muchos son los factores que pueden llevar a una persona a quitarse la vida. La manera como se configuran los recursos para afrontar las diferentes situaciones son distintas en cada individuo y están ligadas a su experiencia de vida, sus afectos, los apoyos recibidos y además el cómo se encuentra su salud mental y emocional.
Algunos seres no se responsabilizan de su parte emocional, consideran que ésta no es importante y dejan pasar el tiempo sin asumir tareas que les puedan servir para sentirse mejor con ellas mismas y con su entorno. Por ello, cuando alguien siente que su vida carece de sentido y no se motiva por nada, todo le es indiferente y su vida afectiva y demás relaciones son pobres o poco reparadoras, es fundamental buscar apoyo profesional para salir de esa encrucijada en la que se puede convertir el vivir.
Para prevenir actos como éste, es necesario que la familia cuente con espacios para comunicar emociones y sentimientos, ojala sin que se le juzgue o rechace por palabras expresadas o por las ideas que al respecto se han ido tejiendo; hay mucho miedo entre los integrantes de la familia, cuando enfrentan un suceso de esta naturaleza y por ello requieren de una escucha empática que dé muestras de comprensión y compasión, con miras a un efectivo acompañamiento.
Por otra parte, es necesario anotar que muchos hogares viven en un constante purgatorio ante señales o incluso manifestaciones de suicidio de un ser querido; se sienten muy solos, impotentes y con poca por no decir inexistente, atención profesional ya que es pobre el eco que encuentran en algunas entidades de salud. Por ejemplo, cuando se obtienen las citas, éstas son tan cortas que al consultante no le alcanza el tiempo para exponer la dimensión del asunto por el que está atravesando y como si esto no fuera suficiente, generalmente a la familia no se le tiene en cuenta para que responda por las inquietudes que vienen agobiando al paciente y tiene que esperar a la siguiente cita o peor aún, al próximo episodio.
Algunas familias se quejan de desamparo y expresan que se sienten atrapadas en sus miedos. El apoyo profesional que se le brinde a una familia que está viviendo en un constante desasosiego y ansiedad ante cualquier noticia dolorosa o aquellas que están pasando por el dolor de la pérdida, requieren de una intervención especial que les permita expresar sus emociones sin ninguna prevención.
Por lo tanto, es importante afirmar que, familiares y amigos son muy importantes en las tareas de prevención de cualquier acto suicida. No se le puede restar importancia a la ideación suicida y repetir de manera frecuente que estos actos ‘son solo para llamar la atención’ y ‘manipular a las personas que le rodean’. Así entonces, palabras, actos, quejas, escritos son signos de alerta que quienes los escuchan, perciben o ven, están en el deber de informar oportunamente con el fin de prevenir que suceda una desgracia.
Irene, dice de su marido: “El acostumbraba escribir en papelitos frases que a veces me parecían dolorosas, yo le preguntaba qué quería decir con ellas y el bajaba la cabeza y callaba; pero en general se le veía retraído, triste, yo creía que esos estados de ánimo tenían que ver con el medicamento que estaba tomando; la verdad jamás pensé que algo tan terrible pudiera ocurrir…”.Pero acá viene la otra dificultad, Tanto si se ha estado pendiente de los cambios emocionales y acompañando en las crisis, como si poco se hizo al respecto o si no se percataron de las señales, las familias se sienten enjuiciadas y estigmatizadas, hay quienes juzgan que hubieran podido estar más presentes, preguntar por los estados de ánimo,, leer entre líneas, en fin… Sin embargo, quién lo sabrá, ya el otro ser no está para esclarecer todos esos interrogantes; éste es un asunto delicado y las culpas que afloran, lo que hacen es aumentar el dolor por la pérdida.
Entender a la persona que decide terminar con su vida no es fácil, pensar por ella tampoco es lo apropiado, juzgar y señalar menos aún. Si alguien se ha despojado de su vida, apoyar a la familia es la tarea primordial, máxime si se tiene claro que un acto de esta índole deja profundas heridas emocionales que van a tomar un tiempo considerable en cicatrizar. Cuando un ser humano decide despojarse de su vida las personas cercanas que le aman sienten que también a ellas se les ha despojado o arrancado una parte muy importante de sus ser.
Psicóloga
Docente Universidad de Manizales
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