
LA PATRIA | MANIZALES
"Es un don. Después de que uno descubre que es bueno, la trova se la lleva hasta el cementerio", dice orgulloso Julián Chacón o mejor dicho Garrapata -como lo conocen en el medio artístico-, mientras sus compañeros del colegio le piden que improvise algo.
Y es que es normal que a donde llegue le reclamen una y otra vez por una trova, a lo que él siempre accede con velocidad y rima. Por algo fue en 2010 Rey Infantil de la Trova Feria de Manizales y al año siguiente repitió título nacional, pero en la Feria de las Flores de Medellín.
Su historia
Cuando una de sus profesoras de primaria descubrió sus habilidades para memorizar cosas y entablar conversaciones decidió lanzarlo al ruedo: "Un día me propuso que hiciera unas coplas y las escribí con facilidad. Luego, la solicitud vino con más frecuencia y me hice popular en los actos culturales del colegio", relató el chinchinense, de 15 años, y quien en ese entonces cursaba tercer grado.
Al principio de lo que hoy considera su profesión, usó la técnica más sencilla para no equivocarse en tarima; se aprendía las trovas y así recitaba sin error sus inspiraciones. Se metió mucho más en el cuento a sus 10 años, cuando llegó a Chinchiná - municipio de donde es oriundo y vive - una escuela de trovadores y repentistas.
"Me invitaron a inscribirme, así que arranqué a hacer talleres de improvisación, a explorar más mis habilidades y a entender que lo que hacía era un arte", agregó el estudiante de décimo, de la Institución Educativa Santo Domingo Savio. Para él lo más difícil de trovar es aprender, pues asegura que para enseñar hay muchas técnicas.
En enero próximo debutará en la categoría mayores en el Festival Nacional de la Trova de la Feria de Manizales y espera derrotar a sus contrincantes con sus versos hechos con sentimiento, de atrás para adelante, con rima en la segunda copla y con conexiones lógicas.
“Uno nunca deja de aprender. La clave para no corcharse está en escuchar bien lo que el otro dice, para responder con un verso interesante y con contenido”, concluyó.
El dato
Le pusieron Garrapata por lo pequeño y decidió adoptar el apodo como su nombre artístico.
Lo impulsaron
Su profesora Melba Ospina le enseñó lo que era una trova, y la también maestra Rosalba Herrera lo matriculó en la Escuelita de la Trova, taller que ofrecía la casa de la cultura del municipio caldense.
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