CARLOS HERNÁNDEZ
LA PATRIA | MANIZALES
Esta vez no hay plan B. No hay proyectos que resuenen por ambiciosos y reina la austeridad. El proyecto de Plan de Desarrollo de Caldas que la Asamblea departamental discute por estos días refleja el discurso que el gobernador Guido Echeverri ha promulgado desde antes de posesionarse, referente a las dificultades económicas del departamento.
No se hacen cuentas con recursos que no se tienen fijos o que sean difíciles de conseguir, y por crédito se propone una parte mínima (1,6%). Cuesta unos $700 mil millones menos de lo que le aprobaron a la administración pasada.
“Es un Plan diseñado para sobrevivir con las transferencias de la Nación y con los recursos propios de la Gobernación”, concluye el director de la maestría en Desarrollo Regional de la Universidad Autónoma de Manizales, Jahír Rodríguez, quien ya leyó el documento.
El presidente de la Asamblea, Jorge Luis Ramírez (de la bancada opositora) lo ha calificado de “poco ambicioso, nivelado en unas metas muy bajas y sin propuestas novedosas”.
A diferencia de la administración de Aristizábal (2008-2011), no se estructuró una estrategia que permita captar recursos adicionales, como lo fue el llamado Plan del billón. En ese entonces el propio gobernador la calificó de “atrevida”.
Se pretendía fortalecer la Industria Licorera de Caldas e Inficaldas, estructurar vigencias futuras, vender las acciones de la Nación en la Chec, aplicar derrame de valorización y gestionar recursos internacionales.
Muchos comenzaron a soñar con los proyectos propuestos: el plan vial, cofinanciación de Aerocafé, el anillo vial en el Centro-sur, el Puerto Multimodal en La Dorada, Plan Departamental de Aguas, dos call center en las subregiones, nuevos escenarios deportivos y culturales, estrategia para la reducción de la pobreza extrema y hasta una ciudadela del conocimiento y la innovación en La Nubia (Manizales).
Se ejecutaron presupuestos récord y los balances han coincidido en que el plan vial fue el mayor logro, para lo que fue fundamental la venta de las acciones de la Chec y la aprobación de las vigencias futuras. También se vendieron las acciones de Inficaldas Terpel.
En el resto, sin embargo, hubo altibajos: aún no hay puerto multimodal ni ciudadela en La Nubia, por ejemplo, y la estrategia para reducir la pobreza, que pretendía hacerse mediante el Banco de los Pobres, se quedó en asesorías. La Licorera tampoco despegó, por solo poner unos casos.
El billón de pesos de más siempre figuró en el Plan de Desarrollo de Aristizábal en la casilla de recursos contingentes, es decir, dinero que no era fijo, y efectivamente no lo pudieron conseguir todo.
Si se comparan solo los números, ese plan se presupuestó en $2 billones 395 mil millones, y el actual está proyectado en $1 billón 688 mil millones.
Pero vuelve la discusión: ¿se debe planear con base en lo que se tiene, como lo plantea Guido Echeverri, o con base en lo que se pretende gestionar, como en el anterior gobierno?
La estrategia
El secretario de Planeación de Caldas, José Fernando Manzur, considera que hay que partir de la realidad fiscal del departamento, la cual, en concepto de la administración, no es alentadora. Bajo esta lógica la austeridad se convierte en sinónimo de realismo.
La estrategia financiera está orientada entonces a sanear las finanzas, para lo que se propone más eficiencia en el recaudo de impuestos, disminución de trámites para los contribuyentes, menores gastos de funcionamiento, entre otros. En palabras simples, quieren organizar la casa.
Ahora bien, en el caso de la inversión, ¿cómo piensan financiar grandes proyectos si en esta ocasión no hay plan del billón ni cuentan con dinero adicional? Se propone gestionar recursos de regalías, tratar de aplicar Asociaciones Público Privadas (APP, recientemente reglamentadas en el Congreso), gestionar ante la Nación para cofinanciar proyectos productivos y tratar de captar recursos internacionales.
No confiarse en las regalías
Podría afirmarse que las novedades que atraerían importantes recursos de más son las regalías y las APP, y ambas, de acuerdo con analistas que consultó LA PATRIA, pueden ser salidas que terminen siendo jugosas, pero también representan una incertidumbre.
Jorge Armando Rodríguez, economista y director en la Universidad Nacional del Centro de Investigaciones para el Desarrollo, explica que tras la reforma al sistema de regalías hay menos incertidumbre que antes, pero el monto global siempre “dependerá del comportamiento de los precios del oro, el petróleo, el carbón y demás recursos no renovables (que son los que generan regalías), además de la capacidad de gestión de la administración”.
Carmenza Saldías, experta en planificación y administración del desarrollo regional, y exdirectora de Planeación de Bogotá, afirma que “la estrategia financiera del plan de desarrollo de una entidad territorial, para ser sostenible, debe depender básicamente de los recursos de las propias fuentes corrientes (tributarias y no tributarias). Se deberían ocupar más de cómo potenciar esas fuentes, y darles menos relevancia a recursos que no están bajo su directa competencia”.
De todas formas considera legítimo el intento por acceder a regalías, más si el panorama financiero es difícil. Para ello, advierte, se debe garantizar “la seriedad en la selección, diseño, contratación, ejecución y seguimiento de los proyectos que se financiarán con esta fuente”. Por eso se vuelve una necesidad destinar recursos a una oficina de proyectos, tal y como lo planteó la mayoría de congresistas caldenses en un encuentro de la semana pasada en Manizales.
Sobre las APP, por otra parte, el profesor de la Nacional indica que siempre será bueno que haya inversión privada, aunque advierte que un gobierno no puede determinar cuánta habrá, por lo que tampoco es una opción para confiarse.
El reto
Si antes de comenzar a soñar, primero se quiere “organizar la casa”, el director de la maestría la califica como una posición razonable. Ahora bien, indica que no se puede dejar de pensar en grande y para ello es necesario que la Gobernación cuente con una capacidad de gestión importante.
“Hay secretarios que son muy buenos para ejecutar lo que llega por transferencias, pero muy malos para atraer recursos nuevos”, puntualiza.
Por ello explica que se debe comenzar por fortalecer la capacidad técnica de las secretarías, para que estructuren proyectos de desarrollo que permitan una verdadera articulación con la Nación.
La otra parte del desafío es no pensar el desarrollo solo en términos de infraestructura. Por ejemplo, el Plan proyecta conseguir por medio de crédito $27 mil millones para invertir exclusivamente en vías. Y para los Objetivos de Desarrollo del Milenio “no hay una intencionalidad marcada por hacer un esfuerzo mayor” que permita conseguir recursos diferentes a los que se tienen ya asegurados.
La tarea no es fácil, pues hay que tener en cuenta que la política del gobierno Santos es apoyar proyectos de gran impacto regional. Por ello, se tenga un plan de desarrollo austero o uno ambicioso, los expertos coinciden en que la clave es la preparación de los funcionarios para traer recursos de afuera a la región.
Proyectos estratégicos
En el proyecto de Plan de Desarrollo se especifica que los siguientes son proyectos estratégicos para el departamento, aunque no se dice de qué manera la administración se vincularía financieramente con estos:
*Área Metropolitana
*Plan Departamental de Aguas
*Puerto Multimodal de La Dorada
*Vía Manizales –Honda
*Reconexión Férrea
*Autopista de la Montaña
*Zonas Francas
*Proyectos Hidroenergéticos
*Hidromiel II
*Los demás proyectos incluidos en el Plan Nacional de Desarrollo.
El uso de este sitio web implica la aceptación de los Términos y Condiciones y Políticas de privacidad de LA PATRIA S.A.
Todos los Derechos Reservados D.R.A. Prohibida su reproducción total o parcial, así como su traducción a cualquier idioma sin la autorización escrita de su titular. Reproduction in whole or in part, or translation without written permission is prohibited. All rights reserved 2015