
Óscar Veiman Mejía
LA PATRIA | Manizales
El viaje para estar por encima de las nubes duró tres horas y media. Durante el recorrido el yip y Gustavo, su conductor, tuvieron que luchar con una carretera que tiene todos los defectos. Son kilómetros de tortura. Y pensar que en un tiempo transitaron por allí automóviles, busetas y colectivos.
Se trata de varios tramos de la carretera que comunica desde las ruinas de Cementos Caldas hasta Marulanda y que se abrió en 1996 como esperanza para conectar al centro del departamento con el oriente. Es más, hoy una parte de su trayecto se incluye en las tres alternativas de las que el Ministerio de Transporte escogerá este mes el remplazo de la vía Manizales-Mariquita, que comunica con Bogotá.
Como por entre un tubo
Jairo Gallego, labriego
“Vivo en el sector de Cementos Caldas. Trabajo en fincas cultivando papa o mora y rociando. Siempre he vivido en esta zona. La carretera para subir al Guayabo y Alto de la Cruz la abrieron hace como 15 años y era muy buena.
Pasaban muchos yips, carros de dueños de fincas, hasta busetas. El recorrido de Manizales hasta Marulanda se hacía en dos o dos horas y media, los carros iban copados de gente con sus productos. Podíamos sacar tranquilamente la papa, la leche y el queso. La gente salía más fácil a mercar a Neira”.
Los huecos
Ángela María Cardona, profesora
“Soy de Aranzazu y enseño en la Escuela La Cristalina. La metodología es Escuela Nueva, que permite que los niños que viven muy lejos se alojen aquí durante los cinco días de clase. Esta carretera está llena de huecos. Por eso por aquí casi no vienen carros y los niños tienen que caminar tres y hasta cuatro horas para venir. En invierno es peor porque se cierra y no pasan camperos o carros de fincas”.
Soledad y derrumbes
Sandra Lorena Guzmán, estudiante
“Vivo en la finca La Mira, que queda como a dos horas de la carretera. Somos 14 hermanos y vivimos del ganado.
Tengo 11 años y estoy en primero de primaria. Mi papá nos trae por un camino, en caballo a mi hermano, que es especial, y a mí. Luego, si no pasa la lechera (carro que recoge la leche de las fincas), nos toca caminar dos y tres horas. La carretera es sola y en invierno toca pasar por derrumbes. Quiero que cuando termine cuarto mis padres me lleven a estudiar al colegio de Neira porque quiero ser enfermera”.
Muy estrecha
Orlando Galvis, conductor
“Todos los días a las 6:30 de la mañana salgo de Neira. Voy a recoger la leche para el Comité de Ganaderos y el queso para doña María Elena. Recorro la vía hasta puntos más arriba de La Cristalina porque de ahí para allá está pésima. Esto lleva años sin que le hagan mantenimiento. Es una carretera muy estrecha y sin cunetas para el manejo de aguas. Es muy peligrosa para accidentes, pues en muchas partes solo cabe un carro. Se necesita que la amplíen”.
Sin rocería
Cristian David Alzate, pasajero
“Vivo en la finca La Lorena. Por allá producimos papa y leche que la gente tiene que sacar para vender en Neira o en San Félix. Cuando uno viaja las ramas se meten por las ventanas y le pegan a los pasajeros, sobre todo a los que van colgados atrás. Eso es peligroso para un accidente. El monte se está metiendo en la carretera y tampoco hay cunetas”.
Río de piedra
Gustavo Holguín, conductor
“Normalmente cubro las rutas a las veredas Pueblo Rico y Quebrada Negra (Neira). Esas carreteras en general están buenas. En cambio esta de Cementos Caldas está destrozada, parece un río seco. En varios trayectos hay piedras de todo tamaño y fuera de eso hay que estar pendientes de las que caen de los sitios donde hay fallas geológicas. Se nota que la carretera lleva años sin que le pasen maquinaria”.
Bloqueados
Alba Rosa Flórez, habitante de la vereda El Guayabo
“Por aquí no sube nadie. Llevamos toda la vida viviendo por este lugar, donde se producen papa y leche. Los días de mercado, que son el sábado o domingo, bajamos a Neira, pero esa carretera cuando llueve no se puede pasar, entonces toca echar para San Félix (Salamina). Es solo mirar la carretera para ver que por aquí estamos olvidados”.
Parte buena, por la comunidad
Gonzaga Tincon, líder comunal de la región
“La vía Neira-Marulanda está olvidada por los entes gubernamentales. Sin embargo, hay tramos que han sido parcialmente destaponados y mantenidos gracias a las labores que realiza Jaír Loaiza con sus hijos. Entre La Concha y antiguo Cementos Cementos Caldas se han realizado labores de mantenimiento y reparación por gestión de los líderes comunitarios Alberto Loaiza y Luis Gonzaga Rincón, con participación masiva de finqueros, volqueteros y comunidad en los convites. Esta parte está bien y beneficia a Partida de La Mesa y La Cristalina”.
Amparo Sánchez, secretaria de Infraestructura de Caldas
"La vía es complicada, tiene unos sitios geológicos muy inestables y con un invierno vuelve y se cierra. Con el combo de maquinaria se le hará mantenimiento total a la vía. El combo de la zona Centro-sur del departamento estará destinado para esta vía en este mes”.
El viaje
El tramo Cementos Caldas-Marulanda es reportado todos los días por la Gobernación, y con razón, como cerrado. Sobre todo por el peligro en el kilómetro 34, donde fallas geológicas originan caída constante de rocas.
El viaje a esta vía se hizo en un yip modelo 1975. A simple vista, con su azul cielo, parece un carro cualquiera. Sin embargo, el secreto de su potencia y velocidad está por dentro, en su corazón, tiene un motor turbo 2.800. Su otra arma es la doble tracción: el recorrido lo hace con la fuerza de las llantas traseras, pero cuando las cosas se complican saca a relucir su tracción delantera, y se transforma en una fiera devorando kilómetros. Su carta más valiosa es Gustavo, conductor con 20 años de experiencia, de esos que con una sola mano dominan la cabrilla, esquivan huecos, piedras, arroyos.
Solo en ese vehículo se pudo llegar hasta la vereda El Guayabo, límite Neira-Marulanda, hasta los casi 2.700 metros sobre el nivel del mar, es decir, 600 metros más de altura de Manizales. Allí, agricultores, ganaderos, estudiantes, conductores sueñan de nuevo con ver pasar el progreso a 30, 40, 50 y más kilómetros por hora.

Un río de piedra. Así describen los conductores parte de la vía Cementos Caldas-Marulanda.

La vía es tan estrecha que hay riesgo de choques.

La banca se va en algunos trayectos, sea por el invierno o por fallas geológicas.
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