
Luego de trajinar por 13 años con el dolor, la familia de una adolescente, asesinada por el Eln en agosto de 2000, pudo minimizar este viernes el sufrimiento de su inesperada y trágica partida.
En un pequeño ataúd blanco reposaban los restos de la niña, de 15 años, que se diferenciaba de otros 27, de color café, donde permanecían igual número de adultos (25 hombres y 2 mujeres), para darles cristiana sepultura. Todos víctimas del conflicto armado, entre 1999 y 2004, en los departamentos de Norte de Santander (25), Arauca (2) y Boyacá (1).
La ceremonia de entrega estuvo a cargo de la subunidad de Exhumaciones de la Unidad Nacional de Fiscalías para la Justicia y la Paz, en el Hotel Tonchalá.
La menor fue sacada de la casa de sus padres en el municipio de Arboledas y reclutada por el Eln. Tres meses después, cuando intentó escapar con un grupo de jóvenes, fue recapturada y asesinada.
Desde entonces, sus parientes esperaban noticias sobre su paradero, con la esperanza de que estuviera sana y salva, pero el infortunio se cruzó en el camino.
En el 2007, unidades del Ejército hallaron, en zona rural, los restos de la adolescente que fueron exhumados, en coordinación con la Fiscalía. Al contactar a los familiares corroboraron la plena identidad de la menor.
Entre las familias, que hicieron presencia en la sentida y conmovedora entrega, estuvo también una hija de Ramón Villegas, secuestrado y asesinado en enero de 2006 cuando se desplazaba entre San Calixto y Teorama en un hecho atribuido a las Farc.
Villegas, de 49 años, dejó en ese momento 8 hijos y a su esposa en estado de gestación.
Su ‘pecado’-dice ella- fue no prestarse para sembrar coca en su finca que tenía destinada para la cosecha de sus productos.
El trabajo
Elsa María Moyano, fiscal coordinadora de la subunidad de apoyo de la búsqueda de desaparecidos de la Unidad Nacional para la Justicia y la Paz, señaló que luego de un procedimiento de búsqueda, exhumación e identificación de los restos óseos, a través de ADN, carta dental y prendas de vestir, pudieron entregar 4 de las víctimas atribuibles al Eln, 19 a las autodefensas, 2 a las Farc y 3 casos en que aún no han determinado el actor violento. La gran mayoría, víctimas del bloque Catatumbo de las Auc que operó durante esos años en la región.
Los cuerpos fueron exhumados en el marco de las confesiones de los postulados en la Ley de Justicia y Paz y por información de las mismas familias acorraladas en el conflicto armado.
“Hoy, quizás, las víctimas han dejado tantos miedos que tuvieron en ese momento y los postulados a Justicia y Paz, a cambio de los beneficios que la Ley les ofrece, han entregado información sobre la ubicación de las fosas donde fueron inhumadas aquellas personas que desaparecieron”, señaló Moyano.
Luego de una misa y de encender algunas veladoras blancas frente a los ataúdes, como símbolo de paz y tranquilidad, los allegados a las víctimas recibieron en sus manos los restos de sus seres queridos y caminaron hasta la salida del hotel, rumbo al parqueadero, donde los esperaba una caravana de buses con diferentes destinos a los cementerios de la ciudad.
Datos de la Fiscalía revelan que en Colombia se han exhumado 5.311 cuerpos, de los cuales 2.116 han sido plenamente identificados y entregados a sus familias. Además de 11 actos simbólicos cuando han determinado la desaparición definitiva.
Los delitos que se tipifican por los hechos relacionados con estas muertes son: desaparición forzada, homicidio agravado y reclutamiento de menores
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