
Argemiro Piñeros
COLPRENSA | LA PATRIA | Bogotá
Su voz sigue siendo de las más válidas que tiene el país en el tema de la paz. Desde esa condición, Camilo Gómez Alzate, el comisionado de paz de Andrés Pastrana Arango (1998-2002), agrega nuevas perspectivas para analizar el proceso que desarrolla el Gobierno con las Farc, del que dice lleva más tiempo del que se cree. Insiste en que ya pasó de los tres años y no que apenas llegará al primero.
Aunque está confiado en que esta vez sí se puede llegar a la terminación del conflicto, Gómez manifiesta que de los principales problemas que hay es que la sociedad aún no se siente identificada con el proceso, porque no sabe qué habla el Gobierno en su nombre.
Gómez, además, considera que el diálogo se debe blindar frente al efecto que tendrán sobre él las elecciones y en particular la posibilidad de reelección de Juan Manuel Santos. Incluso se atreve a proponer que el proceso no sea una política de Gobierno, sino de Estado.
Más tiempo de lo pensado
- ¿Cómo ve el proceso de paz casi un año después de haberse iniciado?
Primero, el proceso de paz arrancó hace tres años y medio, porque desde que el Gobierno Santos inició se están buscando contactos. Así que no podemos decir que lleva solo un año. Segundo, creo que va a un ritmo del que no se puede decir si debe ser más rápido o no, porque es muy complejo. También creo que haber logrado un primer acuerdo, aunque aún no se conozca qué se acordó, es un punto importante. Tercero, es incierto qué va a pasar, se ven posiciones muy encontradas del Gobierno y de las Farc, pero sobre todo posiciones muy contradictorias entre la sociedad y el proceso.
- ¿Por qué dice que el proceso arrancó hace tres años y medio y no uno, como lo cuenta el Gobierno?
Porque según ha dicho el Gobierno, desde el principio se están haciendo los contactos para llegar a este punto. A diferencia de lo que sucedió antes (en el Gobierno de Andrés Pastrana), cuando desde el primer contacto todo fue público, aquí se hizo público sólo cuando se habían hecho ya muchas reuniones y se había pactado una agenda, fue fruto de un proceso que empezó hace más de tres años.
- ¿Por qué dice que son posiciones contradictorias las de la sociedad y las del proceso?
La sociedad tiene que analizar y ver qué tipo de paz es la que quiere, hasta dónde está dispuesta para lograrla. Hay divisiones, hay opiniones distintas, lo cual no es malo, porque esa es la democracia, pero sí creo que hace falta un esfuerzo para unificar este lado de la mesa frente a la paz que se está buscando.
- ¿Pero qué se puede hacer más allá de marchas de apoyo y pronunciamientos de sectores que están a favor?
No es de sectores, mire las encuestas, uno encuentra que las opiniones de la sociedad muestran que quieren la paz, pero cuando se entra un poco más a fondo es menos unificado el concepto y no es claro hasta dónde se quiere llegar ni hasta dónde se va a ceder.
- ¿Esa falta de decisión de la sociedad puede obedecer a que no es claro cómo se va a validar el proceso cuando finalmente se firmen los pactos?
Finalmente el proceso debe tener una validación y es sana la discusión de qué tipo se va a dar. El proceso con el M-19 terminó con una constituyente donde un exguerrillero presidió; con esto no estoy diciendo que estoy a favor o no de la constituyente, sino que creo que hay que estudiar y dar un debate público a todos los escenarios posibles. La constituyente no es el único camino. Las Farc quieren una, ¿pero estará dispuesta a someterse a que la gente elija los miembros por voto, libremente y con ellos sin armas? El debate grande es sobre las Farc, cuándo y dónde van a dejar las armas.
- ¿Con el escenario actual de un relativo estancamiento en el diálogo se puede pensar que el proceso está en crisis?
No podría decir que hay crisis o no, porque el proceso tiene un mecanismo con el que la información no la estamos conociendo los colombianos. Un proceso de paz no es fácil y las discrepancias no se pueden llamar crisis, porque uno se sienta con los que no está de acuerdo. No creo que se deba exagerar hablando de crisis, pero tampoco podemos decir que el proceso está hecho un mar de rosas. Después de tres años y medio hay un desgaste entre el Gobierno y la guerrilla.
Preocupaciones
-Hay mucha preocupación por las propuestas que están haciendo las Farc a diario, ¿es bueno escuchar a la guerrilla por fuera de la mesa y que el gobierno no responda tanto?
Eso es una definición del Gobierno; depende de la estrategia que siga. Lo que sí quiere uno como ciudadano es ver que sus posiciones se defienden en la mesa. A los ciudadanos no nos gusta solo oír las posiciones de la guerrilla y que nadie esté oyendo las posiciones que se están defendiendo a nombre de los ciudadanos. El Gobierno está actuando a nombre de los colombianos y tiene que defender y mostrarnos que está defendiendo lo que todos queremos.
- ¿El apoyo internacional al proceso puede influir en algo sobre las Farc?
La experiencia del Caguán, y es una de sus grandes enseñanzas, es que el apoyo internacional es fundamental. En el Caguán, 32 países y las Naciones Unidas participaron activamente. La guerrilla suele ser un poco torpe en su análisis político del contexto internacional, para ellos lo internacional se restringe muchísimo.
- ¿Cómo vivieron ustedes los momentos críticos del proceso y qué hacían para resolverlos?
Muchos análisis, muchas opiniones, existía lo que se llamó el frente común por la paz, en el que se reunían todos los partidos políticos y los dirigentes representativos, se consultaba a diferentes instancias así no estuvieran allí representadas, porque en esto uno representa a la Nación y tienen que oír qué hacer.
Las elecciones
- ¿La llegada de las elecciones será un factor inconveniente para el proceso?
Sí. Se debería buscar un blindaje para que el efecto electoral no lo afecte. El diálogo de paz tiene que blindarse frente a la reelección, y frente al proceso electoral en general. No se puede cambiar o modificar el sustento de nuestra democracia, que son las elecciones, por cuenta del proceso de paz, pero tampoco se debe dejar alterar el proceso de paz por cuenta de una campaña. ¿Qué pasa si un candidato con relativa opción sale a decir que no respeta ningún acuerdo?, hay un efecto que puede ser solo electoral o político, pero no sería afortunado para el proceso. Tampoco sería bueno que el Gobierno utilizara los acuerdos como arma electoral. Es una encrucijada, tanto para la reelecciónm como para quienes aspiran de manera independiente.
- ¿Eso suena entonces a un gran acuerdo político?
Creo que hay muchos mecanismos que el gobierno debe buscar, le corresponde definirlos, pero no estoy para darle consejos.
- Pero sí tiene ideas de cómo puede ser ese mecanismo para blindar el proceso…
Buscar los mecanismos para que electoralmente ni se silencien las opiniones ni se afecte la negociación. La esencia de la democracia es poder opinar, pero si es el Estado es el que quiere hacer el proceso de paz, debe superar las coyunturas electorales.
- El Gobierno afana para que se logren los acuerdos, a las Farc no les preocupa el tiempo, ¿sí debe preocupar el paso de los meses sin que haya acuerdos definitivos?
El tiempo del proceso debe ser el suficiente y el necesario para lograr la paz. Llevamos tres años y medio y creo que sí requiere más tiempo. Desde luego, si no se va a llegar a nada, no tiene sentido, pero poner un plazo por un asunto político tampoco lo tiene. Volvemos a la misma materia, por eso el proceso no debe depender de que el presidente Santos sea reelegido, ni tampoco la reelección debe depender del proceso. Debe ser más una política de Estado que una de gobierno.
Farc niegan infiltración en Catatumbo
Bogotá. En su pronunciamiento antes de iniciar la penúltima sesión del undécimo ciclo de conversaciones, la comisión de la guerrilla negó que haya infiltrado las marchas campesinas en la región del Catatumbo, en Norte de Santander.
Desde La Habana, las Farc respondieron a las afirmaciones de las autoridades colombianas. En una misiva publicada, la comisión de la guerrilla afirmó que “no se debe estigmatizar la protesta, sino mirar a sus pobladores como lo que son: campesinos, gente humilde, que desde antes, mucho antes de iniciarse el proceso de La Habana, con justa agenda y con propia voz, han clamado pacíficamente por sus derechos conculcados”.
Sin embargo, tanto el Ministro del Interior, Fernando Carrillo, como el director de la Policía Nacional, General José Roberto León Riaño, insisten en que la extrema violencia usada por las personas que protestan “no es propia de simples campesinos, sino que se asemeja a la que usa la guerrilla en el Cauca”.
Por otra parte, la comisión de la guerrilla presentó las últimas cuatro propuestas de las 11 que componen el tema de la reforma del Estado, dentro del segundo punto de la agenda sobre la participación política.
Aunque las primeras propuestas presentadas generaron bastante polémica, estas cuatro últimas corresponden casi de forma exacta a algunas reformas que ha tratado de hacer el Gobierno Nacional, como la reforma judicial, la modificación en la forma de elegir a los jefes de los órganos de control y el Estatuto de la Oposición.
*Participación ciudadana y reforma democrática a la justicia.
*Elección popular de los representantes de los organismos de control y de otras instituciones públicas.
*Reforma política democrática y electoral.
*Reforma democrática del Poder electoral.
El uso de este sitio web implica la aceptación de los Términos y Condiciones y Políticas de privacidad de LA PATRIA S.A.
Todos los Derechos Reservados D.R.A. Prohibida su reproducción total o parcial, así como su traducción a cualquier idioma sin la autorización escrita de su titular. Reproduction in whole or in part, or translation without written permission is prohibited. All rights reserved 2015